En Pocas Palabras
¡BASTA DE SEMBRARNOS CENIZAS A NOSOTROS MISMOS!
(Reflexión de Navidad)
Por Alexander Delgado C.
23 de Diciembre de 2014
Reflexionando; definitivamente LA IGNORANCIA,
LA ESTUPIDEZ, EL RESENTIMIENTO Y EL COMPLEJO DE INFERIORIDAD han sido nuestro sino fatal.
Son
las mismas toxinas, llámense de izquierda, de centro o de derecha; llámense socialistas,
capitalistas, corporativistas o como quieran; sean pro-yanquis o anti-yanquis,
hispanistas o anti 12 de Octubre; bolivaristas, mirandistas, paecistas,
sucristas, mariñistas o como se les ocurra; adoren al Che Guevara, a la Falange
Española o a Ronald Reagan... y por supuesto, se adornen de rojo o de azul…
Sean
guarimberos, cultores de “La Salida”, electoreros, consituyenteros o
trescientos cincuenteros, SEAN
LO QUE SEAN.
Y
no, no me estoy volviendo NI-NI, ni mucho menos, rojo (Dios me ampare). Sigo
estando de lado que es.
Es
nuestro problema de fondo, junto a LA
NECEDAD, LA VULGATA Y SUPERFICIALIDAD DE ESPÍRITU Y PENSAMIENTO...
Y,
lo peor de todo, ESA MALSANA Y SECULAR MANÍA DE AUTODENIGRARNOS. Como ya señalé al comienzo, este es el más grave
de los problemas de fondo y es de larga data; es el mismo sentimiento imperante
a comienzos del siglo XX y expresado en novelas como Ídolos Rotos de
Manuel Díaz Rodríguez o en Memorias de un Venezolano de la Decadencia
de José Rafael Pocaterra. En los últimos meses esa actitud patológica ha dejado
secuelas y ha tenido manifestaciones realmente desgarradoras por parte de
muchos venezolanos, algunos por veneno, odio y maldad, pero muchos,
la mayoría, sin duda, por un legítimo sentimiento de desesperación y dolor, eso
sí, expresados de la peor manera posible.
Pero
con toda la decadencia objetiva que vemos a nuestro alrededor, la peor y la
más primigenia es la que está en nuestro espíritu como nación, es esa auto
corrosiva predisposición al derrotismo, esa tendencia, medio morbosa, a
auto-restregarnos nuestras falencias, usando muchas veces para eso los
méritos de muchos prohombres y de otros pueblos (con los que de paso se les
rebaja a ellos también).
Es una clara expresión
de lo que Augusto Mijares llamaba “Los
Sembradores de Cenizas”.
¡BASTA DE AUTO-SEMBRARNOS CENIZAS!
A
la larga de poco sirven rebeliones, guarimbas, elecciones, constituyentes,
transiciones y demás yerbas si no se ataca a fondo esa ANTI-ESTRUCTURA que
nos caracteriza y de la que, sin duda alguna, se nutre el régimen de Miraflores.
De otro modo, derrocado este desgobierno, lo que este representa, sin embargo,
volvería más adelante, quizá bajo otras formas, pero esencialmente lo mismo.
A
veces lo urgente no deja tiempo para lo importante y otras veces lo urgente (como
razón válida) es la mejor excusa para evadir la responsabilidad de lo
verdaderamente importante. No es para volverse fatalistas ni autocompasivos, es para pensar un poco.
Esa
es mi reflexión para todos nosotros en estas fechas y de cara al año que viene.
¡FELIZ NAVIDAD!
