En Pocas Palabras
HASTA
QUE…
Por Alexander Delgado C.
03 de Junio de 2016
En
un Twit del pasado 26 de Mayo de una cuenta atribuida a Fernando Del Rincón,
@fdelrinconDice (aparece como autorizada por el reconocido periodista),
refiriéndose a la tragedia que vivimos en Venezuela, se lee en un twit; “Es muy triste y lamentable lo que voy a
decir… Pero Venezuela seguirá viviendo en miseria y pobreza hasta que tú,
venezolano, dejes tu indiferencia”.
Es MUY CIERTO, esto que
se dice en esta cuenta, sea o no sea realmente de Fernando Del Rincón. No seré
yo quien lo niegue. Pero yo le agregaría otros cuantos hasta que.
Seguiremos en esta
pesadilla:
Hasta
que
dejemos nuestra autocompasión.
Hasta
que
dejemos nuestros sectarismos,
Hasta
que
algunos (incluido este servidor) dejemos nuestros
egos y nuestro narcisismo, de toda índole
Hasta
que
aprendamos a enfrentar nuestros problemas con una buena dosis de pragmatismo, sin que por eso tengamos
que renunciar a nuestros ideales.
Hasta
que
dejemos Nuestro Fatalismo, pero
también, por el otro extremo, Hasta Que
dejemos de lado triunfalismos
apresurados.
Hasta
que dejemos
Nuestro Victimismo.
Hasta que dejemos de creer que solo tenemos derechos y que el deber y la responsabilidad es de alguien más. Nunca de Uno.
Hasta
que
dejemos de creer que no tenemos nada que ver (por acción u omisión, lo mismo
da) con lo malo que pasa.
Hasta
que
dejemos Nuestro Buenismo, Bobo y a
la vez Fatuo.
Hasta
que
dejemos Nuestro Individualismo Cimarrón.
Hasta
que
dejemos la comodidad de esperar a
que sea otro el que haga algo o dé el primer paso.
Hasta
que
sepamos pasar del que hacer al cómo
hacerlo
Hasta
que
aprendamos de nuestros errores y no
los sigamos cometiendo; haciendo las cosas siempre igual, con un mismo enfoque,
y pretendiendo obtener resultados distintos:
Hasta
que
aprendamos a ser más reflexivos y menos pasionarios. Hasta que aprendamos a Controlar Más Nuestra Emotividad, ya que
fue esa actitud la que llevó al poder a esa jauría roja y es eso lo que nos
hace altamente manipulables, por parte de ellos (Ojo, no se pretende que seamos
suizos, solo más pensantes, más conscientes).
Hasta
que
entendamos que reaccionar y enfrentarnos a este régimen, no es solo cuestión de ser cuatriboleados,
sino también de ser astutos, prudentes cuando las circunstancias lo reclamen.
Pero sobre todo, ser más organizados,
con mayor sentido estratégico, menos aluvionales.
Hasta
que
aprendamos a ser autocríticos
constructivos y no autocríticos
destructivos como solemos serlo para con nosotros mismos.
Hasta
que
dejemos de tomarnos a chiste lo que
no solo es serio, sino trágico, a ver si inspiramos más seriedad de la que
hemos inspirado.
Hasta
que
salgamos de nuestra disonancia cognitiva
(Tanto los de un bando como los del otro y que cada uno manifiesta de manera
distinta, Pero Disonancia Cognitiva, al fin y al cabo).
