viernes, 13 de octubre de 2017

País Surrealista Y Disonante

PAÍS SURREALISTA Y DISONANTE

Por Alexander Delgado C.

13 de Octubre de 2017


Quienes vivieron los 80 y 90 quizá recuerden aquella famosa serie Dimensión Desconocida. Aunque esta serie, cuyo autor era el escritor y productor Rod Serling (1924-1975) tuvo su primera etapa en la década de los 60, su mayor auge en Venezuela se dio durante la emisión de la segunda etapa en la segunda mitad de década 1980 (con sus retransmisiones posteriores). 

Era común que sus capítulos plantearan situaciones surrealistas; lo normal era anormal y viceversa, mucha gente, dentro de la trama, no entendía lo que pasaba, pero había quienes, lo entendieran o no, lo asumían y trataban de encontrar soluciones en consecuencia. Sin embargo, no faltaban otros, negados a asumir la anomalía; pretendiendo actuar como si todo fuera normal o como si la surrealidad fuera algo pasajero o un mal sueño. Aferrados quijotescamente a una ilusión de normalidad. 

Bajo el chavismo, Venezuela se parece cada día más a un capítulo de la Dimensión Desconocida. En medio de la surrealidad del día a día, muchos de los MUDeros y electoreros asumen la actitud de los negados, aferrándose a un espejismo de normalidad, expresado en una dinámica de protestas pacifistas, pero sobre todo en pretendidas salidas democráticas e institucionales a la anomia chavista. 

Muchos de estos venezolanos, forjados en las urbanizaciones de clase media, son el producto de una época en la que, mal que bien, había una democracia y en la que los problemas se afrontaban esperando las próximas elecciones (aunque el siguiente gobierno resultara peor de lo mismo) en la que, mal que bien, nos podíamos acoger a unas instituciones que, mal que bien, funcionaban.

Chávez, hasta cierto punto y de manera fraudulenta y ventajista, mantuvo esa ilusión democratero-institucional-electorera, obviamente con un discurso comunistoide de impronta bovescista, resentido y malintencionadamente demagógico, así como un accionar autocrático, deliberadamente mal disimulado. Pero para la mayoría de nuestra, entonces, clase media, las cosas, de nuevo mal que bien, todavía funcionaban (el restaurancito, la playita, el whiskycito, las birritas, las rumbitas, etc.); eso sí, de manera cada vez más precaria, más corrompida, con la amenaza castro-comunista como espada de Damocles. Pero como el castro-comunismo no se terminaba de concretar categóricamente, era fácil evadirse en el “¡Noo vaale… yo no creeooo!”, aunque, muy en el fondo, “¡Síii vaale… síiii creíiiann!”. 

Ahora se ve más claro que la fachada democrática del régimen bajo Chávez no era solo para apaciguar a la llamada Comunidad Internacional sino también para ir acostumbrando a la opinión pública nacional, dosificándole el castro-comunismo. 

Todo lo anterior explica, no solo el amodorramiento que tanto se nos ha echado en cara a los venezolanos, sino que, en este momento, también explica (sin justificarla, por supuesto) la actitud negatoria de este sector de votófilos, empeñados en participar en las próximas elecciones regionales, avaladas por la espuria Asamblea Nacional Prostituyente

Es por eso por lo que, en más de una ocasión, he insistido en decir que la Venezuela de hoy sería un paraíso para un psicólogo social que quisiera estudiar, sobre el terreno, el fenómeno de la DISONANCIA COGNITIVA. Porque es esa socio-patología la que realmente aqueja a muchos venezolanos; más que el llamado Síndrome de Estocolmo con el que nos relacionan, lo que se vive en Venezuela es Disonancia Cognitiva. Desde 1999 arrastramos la disonancia de los chavistas de base que no querían (muchos aún hoy siguen sin querer) ver adonde nos estaba llevando “su ComaAndante”, eligiendo creer (aunque en el fondo intuyeran la verdad) que “al ComaAndante lo tienen engañado” o los que se empeñaban en decir que éramos nosotros los “disociados”. 

A la disonancia surrealista de los rojos rojitos, ahora también hay que agregar la disonancia de los MUDeros y electoreros. 

Efectivamente, tras el fracaso, tanto de las protestas de abril a julio (con el dolorosísimo costo en vidas) como de la consulta del pasado 16 de julio que hasta ahora no ha conducido a nada; y viendo como el régimen “eligió” e instaló su Prostituyente sin problemas; la reacción de muchos, del lado antichavista, parece ser la de reforzar su Disonancia Cognitiva. Pretenden defender el voto en las actuales circunstancias, con argumentos, a cual más patéticos, como el de una ciudadana que, en un post del pasado 2 de Septiembreen su cuenta de Twitter, hablaba de ir a votar en las elecciones del próximo domingo “…aunque sea para vivir la ilusión de lo que es una democracia” …

O repitiendo como chavistas, perdón, como loritos, los manidos argumentos de “no ceder los espacios”, no repetir el “error” de 2005 o el de, y que, “el arma de los demócratas es el voto”… Y, como si se hubieran calcado de los rojos rojitos, asegurando que los que le seguimos el juego al régimen somos los que nos oponemos al voto, no ellos. Por supuesto, en su obstinación se encuentran capitaneados por una verdadera corte de políticos rancios, sin importar su edad y por pseudo-intelectuales izquierdoso-light, entre ellos algunos Abajo Firmantes del manifiesto rastrero de 1989.

Una verdadera claque de mercachifles electoreros que estimulan la disonancia de los MUDifanes, como los Jim Jones de este nuevo suicidio colectivo. 

Y así estamos… entre la surrealidad impuesta por unos y la disonancia, como respuesta, de los otros.

Desmontando Falacias Muderas

DESMONTANDO FALACIAS MUDERAS

Por Alexander Delgado C.

Escrito Originalmente el 25 de Septiembre de 2017





En la actual coyuntura política que vivimos, muchas veces nos vemos encallejonados en disyuntivas absurdas e innecesarias, como la que, en los últimos dos meses, nos hemos visto envueltos; sobre si ir a votar o, por el contrario, abstenernos de hacerlo en las elecciones regionales del próximo 15 de octubre. 

En este avatar, los que consideramos inútil y contraproducente el ir a votar, hemos confrontado, en los últimos días, una campaña realmente agresiva por parte de los partidarios del voto. De nada han valido argumentaciones, DE LÓGICA ELEMENTAL, como que eso implica legitimar nacional e internacionalmente este régimen delincuencial, a este CNE fraudulento y, lo que es peor, a la no menos fraudulenta e inconstitucional Asamblea Nacional Prostituyente (perdón, Constituyente). De nada ha valido el argumento, ya trillado (pero no menos certero), referido a la escasa garantía que ofrece este CNE, corrompido, factótum del régimen, cuyo compromiso con el mismo está, más que demostrado desde 2003, cuestionado pública e internacionalmente y en manos de una rectora que, además de estar vencida en su plazo de estadía al frente de ese “organismo”, está sancionada internacionalmente.

No menos en vano ha sido otro argumento de peso esgrimido en contra de esas “elecciones”; que, aún en el caso de que una hipotética avalancha de votos opositores imposibilite que el CNE-Régimen pueda imponerse por fraude en muchas gobernaciones, de poco serviría. 

Como muestra, la reciente destitución e inhabilitación del alcalde del Hatillo, David Smolansky, el pasado 9 de agosto, por parte del TSJ, tras negarse a reprimir las protestas y permitir el levantamiento de barricadas o guarimbas, debiendo pasar a la clandestinidad y salir de incognito hacia tierras brasileñas hace, poco más de una semana. 

También está el recordado caso de Antonio Ledezma en las elecciones regionales de 2008, en las que obtuvo una mayoría de votos para ser el Próximo Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano, no quedándole más remedio al CNE que proclamarlo vencedor. Pero, inmediatamente, el gobierno de Hugo Chávez procedió a un despojo sistemático de sus funciones efectivas y recursos financieros y, con la Ley del Distrito Capital de 2009, creó, como autoridad paralela, una Jefatura de Gobierno de Caracas, de libre nombramiento (a dedo) por el gobierno central, procediendo Chávez a designar para dicho cargo a la, hasta entonces, ministro de ambiente, Jacqueline Faría. Los recursos despojados a la Alcaldía Mayor fueron redirigidos a la Jefatura de Gobierno de Caracas, a quien, además, se le reasignó el control de la entonces Policía Metropolitana, así como de hospitales, ambulatorios y principales espacios públicos de la capital. Consecuencia, Ledezma terminó ganando un cascarón vacío. De nada valió la huelga de hambre llevada a cabo por él frente a la sede de la OEA, en el propio año 2009, ni su posterior reeleción, nuevamente reconocida, por el CNE. Lo único que logró Ledezma fue ser detenido hasta el día de hoy

El caso de Ledezma, hace ya nueve años y el reciente de Smolansky han sido dos de varios ejemplos, de alcaldes opositores “quitados del medio” arbitrariamente por el Régimen o vaciados de todo poder real que se transfiere a instancias paralelas, obviamente en manos de oficialistas.

A los casos anteriores de alcaldes despojados, agregemos el de la propia Asamblea Nacional, ganada en buena lid por la oposición en diciembre de 2015, pero a la que el TSJ, en una arbitraria desición, privó de los diputados por Amazonas, además de uno de los representantes indígenas; fallo inicuo que, sin embargo, fue aceptado por la directiva de la Asamblea, a comienzos del año siguiente. Desde entonces la AN, mayoritariamente opositora, ha sido constantemente torpedeada, mutilada en sus atribuciones, humillado públicamente su “presidente” por un coronelucho guapo y apoyado, agredida salvajemente, en una reproducción dantesca del 24 de Enero de 1848, el pasado 5 de julio (en el propio aniversario de la independencia) hasta finalmente, al igual que los casos de alcaldías opositoras, montarle una legislación paralela con la Asamblea Nacional Constituyente, con la que, además, debe compartir el uso del Hemiciclo. 

Otro argumento respetable, e igualmente ignorado, fue el que asomó Gustavo Azocar en su artículo, ¿Quién Gana y Quien Pierde con las Elecciones Regionales?, en el que nos dice que, aunque se ganaran todas, o la mayoría de las Gobernaciones, … los Consejos Legislativos seguirán en manos del PSUV para controlar los presupuestos regionales y cortar la cabeza al primer gobernador que se ponga cómico.

Contra este arsenal de argumentos sólidos, lógicos, los partidarios del voto solo saben responder con desplantes o con calumnias (en el mejor estilo chavista) hacia los que nos oponemos, tildándonos de tarifados del régimen, agentes del G2 cubano, etc.

Cuando argumentan, no hacen más que repetir, como fanáticos de una secta fundamentalista, argumentos vacíos, diseñados desde arriba, por las Dirigencias MUDas y apoyados por una verdadera comparsa de “intelectuales” y periodistas (muchos de ellos izquierdo-light y algunos abajo firmantes del Manifiesto de bienvenida a Fidel Castro en 1989); de escritores y personajes del medio artístico, con una innegable trayectoria, pero productos de una época, de un contexto, de una realidad sociopolítica, vencida. El más trillado y fastidioso de esos argumentos es el de no cederles espacios al régimen. Pero ya hemos visto que esos espacios pueden ser controlados por el régimen cuando a este le plazca. Solo son figuras decorativas que le sirven al régimen para hacerse ver como los demócratas que no son. Sin contar con que varios diputados opositores, electos en diciembre de 2015, abandonaron los espacios que habían asegurado para ir en pos de otros nuevos e inciertos espacios. 

El otro argumento recitado al caletre es el de No repetir el error de 2005, sin tener en cuenta que el “error” no fue abstenerse, sino el de no actuar en consecuencia a ese paso, apoyándose en el 350, en cambio recularon y se contradijeron, participando en las elecciones de 2006.

En su afán de justificar una participación electoral injustificable, han llegado al extremo de falsificar o manipular burdamente la historia (de nuevo, el estilo chavista en acción), como cuando el paleo-adeco de Henry Ramos Allup, aseveró que todas las dictaduras han salido con votos. Supongo que posteriormente se dieron cuenta de lo ofensivamente ahistórico de esa aseveración y la redujeron solamente al caso de Augusto Pinochet en Chile. El caso pinochetista es uno de los argumentos que la mayoría de los MUDifanes repite goebbelianamente. Y sí, fue efectivamente una excepción, no la regla, y como excepción requiere ser observado con más detenimiento, contextualizado en vez de citarse superficialmente como mantra. Solo un criterio ignorante, frívolo, ramplón y panfletario, mediría con la misma regla, a la dictadura, (ciertamente brutal y corrupta) de Pinochet en el Chile de los 70s y 80s y a la narco-tiranía oclocrática, anómica, delincuencial, resentida y sociópata de la Venezuela actual. 

Semejante necedad solo puede ser diseñada para (y sostenida por) ese sector de “Clase Media”, cimentado en las últimas dos décadas del puntofijismo y primeros años del chavismo, hoy cada vez más reducido y empobrecido económicamente, de ese sector formado por profesionales, que muchas veces son genuinamente talentosos en su área de estudio, pero fuera de ella, hacen gala, en el mejor de los casos, de un delgado barniz de ilustración adquirido a punta de programas de opinión (que les dicen lo que ellos quieren oír) o de documentales mal digeridos, vistos desde la cama “mientras me llega el sueño”. Un sector exquisitamente ignorante, al que personalmente he calificado como los Demo-Sifrinos, producto Smart de la Cultura de Masas, devenidos en pasto del fundamentalismo democrático, es decir, de una forma idólatra, dogmática y ritualista de asumir la democracia (en vez de estudiarla concienzudamente y sopesarla en su justa medida) 

Son muchos otros los sofismas esgrimidos por los MUDeros y sus seguidores, tanto para apoyar la participación el próximo 15 de octubre, como para descalificar a quienes llamamos a no lavarle la cara al régimen. Solo voy a refutar uno más; me parece pertinente hacerlo aquí:

La Abstención Es Promovida Por El Régimen” Este argumento va en consonancia con quienes nos acusan de agentes del G2 ¿En serio es promovida por el régimen? Así lo sostienen muchos MUDeros y votófilos y, siendo así, se supone que a nosotros debe convenirnos votar. Pero la verdad es que yo no he visto a NINGÚN ALTO VOCERO ROJO llamando a no votar. Por algo están lanzando candidatos. Lo que sí está haciendo el régimen es promover candidatos detestables en Estados con fuerte presencia opositora (como el simio Héctor Rodríguez en Miranda o el recogelatas proto-travesti de Rafael Lacava en Carabobo)… Pero lo que no entienden los NECIO-MUDeros, es que eso lo hace el régimen precisamente para asustar a los opositores e impulsarlos a votar por lo que haya de candidato bobositor, en procura de que no ganen los correspondientes engendros rojos… Y Si al Régimen le conviene que la oposición vote… por algo será. Por contrapartida lógica A NOSOTROS NOS TIENE QUE CONVENIR NO VOTAR. 

Pero claro, todo eso no importa para los votófilos, como tampoco importa que los presuntos gobernadores opositores se doblen para no quebrarse ante Miraflores o, peor aún, ante la ANC, o que, a la hora de una nueva jornada de calle o una nueva insurrección, sus policías no se pongan del lado correcto de la historia, apoyándonos, dando el ejemplo que sí dio la PM en la tarde del 11 de abril de 2002 (lo que le costó a muchos de estos valientes, pudrirse en una cárcel, olvidados o ninguneados por esos mismos dirigentes MUDos). Tampoco importa que por el contrario, sus policías den el ejemplo que dio la policía de Ocariz con la entrega del Capitán Caguaripano. Nada de eso importa para Los Demo-Sifrinos, ellos no pueden soportar la visión, ciertamente repelente, de un gobernador chavista en su entidad, especialmente si es un indeseable, necesitan tener un gobernador que se diga de oposición. Más que Mandatarios regionales, para los electoreros estos presuntos gobernadores opositores son una suerte de amuletos o lindas figuras decorativas. Cuando Maduro, Cabello o la flatulenta que preside la ANC, salgan con algún exabrupto, los Demo-Sifrinos necesitan relajar su vista, mirando, al frente de su Gobernación, a la cara bonita que ellos eligieron en nombre de la “oposición” … a alguien que es como ellos, y así poder vivir la ilusión de que la vida es bella, a pesar de los pesares.

Las Falacias y los simplismos, están y estarán a la orden del día, tanto de cara a las próximas elecciones regionales como en lo que resulte después. Si el régimen, como es lo más probable, gana la mayoría (o la totalidad) de las gobernaciones, seguramente nos echarán la culpa a los abstencionarios (así la abstención no llegue al 50% o incluso al 40%). Nos recordaran a nuestras queridas madres por cada “cara bonita” que no pudieron tener como “gobernador o alcalde opositor”. 

Como siempre, creerán lo que quieren creer, apoyarán los comodines que les proporcionen sus “líderes”. Lo asumo y a quienes han tomado la misma postura opositora de abstenerse en el presente proceso, mi invitación es a enfocarnos en la creación de un verdadero movimiento político que represente una alternativa viable y a dedicar menos tiempo, menos cabeza y menos corazón a los circos con que nos distraen, tanto los rojos como los MUDeros.

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