En
la actual coyuntura política que vivimos, muchas veces nos vemos encallejonados en disyuntivas absurdas e
innecesarias, como la que, en los últimos dos meses, nos hemos visto envueltos; sobre
si ir a votar o, por el contrario, abstenernos de hacerlo en las elecciones regionales del próximo
15 de octubre.
En este avatar, los que consideramos inútil y contraproducente el ir a votar, hemos confrontado, en los últimos días, una campaña realmente
agresiva por parte de los partidarios del voto. De nada han valido
argumentaciones, DE LÓGICA ELEMENTAL, como que eso implica legitimar nacional e
internacionalmente este régimen delincuencial, a este CNE fraudulento y, lo que
es peor, a la no menos fraudulenta e inconstitucional Asamblea Nacional
Prostituyente (perdón, Constituyente). De nada ha valido el argumento, ya
trillado (pero no menos certero), referido a la escasa garantía que ofrece este CNE,
corrompido, factótum del régimen, cuyo compromiso con el mismo está, más que
demostrado desde 2003, cuestionado pública e internacionalmente y en manos de
una rectora que, además de estar vencida en su plazo de estadía al frente de
ese “organismo”, está sancionada internacionalmente.
No menos en vano ha sido otro argumento de peso
esgrimido en contra de esas “elecciones”; que, aún en el caso
de que una hipotética avalancha de votos opositores imposibilite que el CNE-Régimen pueda
imponerse por fraude en muchas gobernaciones, de poco serviría.
Como muestra, la reciente destitución e inhabilitación del alcalde del Hatillo, David Smolansky, el pasado 9 de agosto, por parte del TSJ, tras negarse a reprimir las protestas y permitir el levantamiento de barricadas o guarimbas, debiendo pasar a la clandestinidad y salir de incognito hacia tierras brasileñas hace, poco más de una semana.
También está el
recordado caso de Antonio Ledezma en las elecciones regionales de 2008, en las que obtuvo una mayoría de votos para ser el Próximo Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano, no quedándole más remedio al CNE que proclamarlo vencedor. Pero, inmediatamente, el gobierno de Hugo Chávez procedió a un despojo sistemático de sus funciones efectivas y recursos financieros y, con la Ley del Distrito Capital de 2009, creó, como autoridad paralela, una “Jefatura de Gobierno de Caracas”, de libre nombramiento (a dedo) por el gobierno central, procediendo Chávez a designar para dicho cargo a la, hasta entonces, ministro de ambiente, Jacqueline Faría. Los recursos despojados a la Alcaldía Mayor fueron redirigidos a la Jefatura de Gobierno de Caracas, a quien, además, se le reasignó el control de la entonces Policía Metropolitana, así como de hospitales, ambulatorios y principales espacios públicos de la capital. Consecuencia, Ledezma terminó ganando un cascarón vacío. De nada valió la huelga de hambre llevada a cabo por él frente a la sede de la OEA, en el propio año 2009, ni su posterior reeleción, nuevamente reconocida, por el CNE. Lo único que logró Ledezma fue ser detenido hasta el día de hoy
El caso de Ledezma, hace ya nueve años y el reciente de Smolansky han sido dos de varios ejemplos, de alcaldes opositores “quitados del medio” arbitrariamente por el Régimen o vaciados de todo poder real que se transfiere a instancias paralelas, obviamente en manos de oficialistas.
A los casos anteriores de alcaldes despojados, agregemos el de la propia Asamblea Nacional, ganada en buena lid por la oposición en diciembre de 2015, pero a la que el TSJ, en una arbitraria desición, privó de los diputados por Amazonas, además de uno de los representantes indígenas; fallo inicuo que, sin embargo, fue aceptado por la directiva de la Asamblea, a comienzos del año siguiente. Desde entonces la AN, mayoritariamente opositora, ha sido constantemente torpedeada, mutilada en sus atribuciones, humillado públicamente
su “presidente” por un coronelucho guapo y apoyado, agredida salvajemente, en una reproducción dantesca del 24 de Enero de 1848, el pasado 5 de julio
(en el propio aniversario de la independencia) hasta finalmente, al igual que los casos de alcaldías opositoras, montarle una legislación paralela con la
Asamblea Nacional Constituyente, con la que, además, debe compartir el uso del
Hemiciclo.
Otro argumento respetable, e igualmente ignorado, fue el que asomó Gustavo Azocar en su
artículo, ¿Quién Gana y Quien Pierde con
las Elecciones Regionales?, en el que nos dice que, aunque se ganaran
todas, o la mayoría de las Gobernaciones, “…
los Consejos Legislativos seguirán en manos del PSUV para controlar los
presupuestos regionales y cortar la cabeza al primer gobernador que se ponga
cómico”.
Contra
este arsenal de argumentos sólidos, lógicos, los partidarios del voto solo
saben responder con desplantes o con calumnias (en el mejor estilo
chavista) hacia los que nos oponemos, tildándonos de tarifados del régimen,
agentes del G2 cubano, etc.
Cuando “argumentan”, no hacen más que repetir, como fanáticos de una secta
fundamentalista, argumentos vacíos, diseñados desde arriba, por las
Dirigencias MUDas y apoyados por una verdadera comparsa de “intelectuales” y
periodistas (muchos de ellos izquierdo-light y algunos abajo firmantes del Manifiesto de bienvenida a Fidel Castro en 1989); de escritores y personajes del medio artístico, con una innegable trayectoria, pero
productos de una época, de un contexto, de una realidad sociopolítica, vencida.
El más trillado y fastidioso de esos “argumentos” es el de no
cederles espacios al régimen. Pero ya hemos visto que esos espacios pueden ser
controlados por el régimen cuando a este le plazca. Solo son figuras decorativas que le sirven al régimen para hacerse ver como los demócratas que no son. Sin contar con que varios diputados opositores, electos en diciembre de 2015, abandonaron los “espacios” que habían asegurado para ir en pos de otros nuevos e inciertos “espacios”.
El otro argumento recitado al caletre es el de No repetir el error de 2005, sin tener
en cuenta que el “error” no fue abstenerse, sino el de no actuar en
consecuencia a ese paso, apoyándose en el 350, en cambio recularon y se
contradijeron, participando en las elecciones de 2006.
En
su afán de justificar una participación electoral injustificable, han llegado al extremo de falsificar o manipular burdamente la
historia (de nuevo, el estilo chavista en acción), como cuando el paleo-adeco
de Henry Ramos Allup, aseveró que todas las dictaduras han salido con votos.
Supongo que posteriormente se dieron cuenta de lo ofensivamente ahistórico de esa aseveración
y la redujeron solamente al caso de Augusto Pinochet en Chile. El caso pinochetista es uno de los argumentos que la mayoría
de los MUDifanes repite goebbelianamente. Y sí, fue efectivamente una excepción, no la regla, y como excepción requiere ser observado con más detenimiento,
contextualizado en vez de citarse superficialmente como mantra. Solo
un criterio ignorante, frívolo, ramplón y panfletario, mediría con la misma regla, a la
dictadura, (ciertamente brutal y corrupta) de Pinochet en el Chile de los 70s y
80s y a la narco-tiranía oclocrática, anómica, delincuencial, resentida y
sociópata de la Venezuela actual.
Semejante
necedad solo puede ser diseñada para (y sostenida por) ese sector de “Clase
Media”, cimentado en las últimas dos décadas del puntofijismo y primeros años
del chavismo, hoy cada vez más reducido y empobrecido económicamente, de ese sector formado
por profesionales, que muchas veces son genuinamente talentosos en su área de estudio, pero fuera de ella, hacen gala, en el mejor de los casos, de un delgado barniz de ilustración adquirido a punta de programas
de opinión (que les dicen lo que ellos quieren oír) o de documentales mal
digeridos, vistos desde la cama “mientras
me llega el sueño”. Un sector exquisitamente ignorante, al que personalmente he
calificado como los Demo-Sifrinos, producto Smart
de la Cultura de Masas, devenidos en pasto del fundamentalismo democrático, es decir, de una forma idólatra, dogmática y ritualista de asumir la democracia (en vez de estudiarla concienzudamente y sopesarla en su justa medida)
Son
muchos otros los sofismas esgrimidos por los MUDeros y sus seguidores, tanto
para apoyar la participación el próximo 15 de octubre, como para descalificar a
quienes llamamos a no lavarle la cara al régimen. Solo voy a refutar uno más; me parece pertinente hacerlo aquí:
“La
Abstención Es Promovida Por El Régimen” Este
argumento va en consonancia con quienes nos acusan de agentes del G2 ¿En serio es promovida por el régimen?
Así lo sostienen muchos MUDeros y votófilos
y, siendo así, se supone que a nosotros debe convenirnos votar. Pero la verdad es que yo no he visto a NINGÚN ALTO VOCERO ROJO llamando
a no votar. Por algo están lanzando candidatos. Lo que sí está haciendo el
régimen es promover candidatos detestables en Estados con fuerte presencia
opositora (como el simio Héctor Rodríguez en Miranda o el recogelatas proto-travesti de Rafael Lacava en Carabobo)… Pero lo que no
entienden los NECIO-MUDeros, es que eso lo hace el régimen precisamente para
asustar a los opositores e impulsarlos a votar por lo que haya de candidato bobositor, en procura de que no ganen los
correspondientes engendros rojos… Y Si al Régimen le conviene que la oposición
vote… por algo será. Por contrapartida lógica A NOSOTROS NOS TIENE QUE CONVENIR
NO VOTAR.
Pero claro, todo eso no importa para los votófilos, como tampoco importa que los presuntos gobernadores opositores se doblen para no quebrarse ante Miraflores o, peor aún,
ante la ANC, o que, a la hora de una nueva jornada de calle o una nueva
insurrección, sus policías no se pongan del lado correcto de la historia, apoyándonos,
dando el ejemplo que sí dio la PM en la tarde del 11 de abril de 2002 (lo que
le costó a muchos de estos valientes, pudrirse en una cárcel, olvidados o
ninguneados por esos mismos dirigentes MUDos). Tampoco importa que por el
contrario, sus policías den el ejemplo que dio la policía de Ocariz con la entrega del
Capitán Caguaripano. Nada de eso importa para Los Demo-Sifrinos, ellos no
pueden soportar la visión, ciertamente repelente, de un gobernador chavista en
su entidad, especialmente si es un indeseable, necesitan tener un gobernador que se diga de oposición. Más que Mandatarios regionales, para los electoreros estos presuntos gobernadores opositores son una suerte de amuletos o lindas figuras decorativas. Cuando Maduro,
Cabello o la flatulenta que preside la ANC, salgan con algún exabrupto, los
Demo-Sifrinos necesitan relajar su vista, mirando, al frente de su Gobernación, a
la cara bonita que ellos eligieron en nombre de la “oposición” … a alguien que es como ellos, y así poder vivir la ilusión
de que la vida es bella, a pesar de los
pesares.
Las Falacias y los simplismos, están y
estarán a la orden del día, tanto de cara a las próximas elecciones regionales
como en lo que resulte después. Si el régimen, como es lo más probable, gana la
mayoría (o la totalidad) de las gobernaciones, seguramente nos echarán la culpa
a los abstencionarios (así la abstención no llegue al 50% o incluso al 40%).
Nos recordaran a nuestras queridas madres por cada “cara bonita” que no pudieron tener como “gobernador o alcalde opositor”.
Como siempre, creerán lo que quieren creer, apoyarán los comodines que les
proporcionen sus “líderes”. Lo asumo y a quienes han tomado la misma postura
opositora de abstenerse en el presente proceso, mi invitación es a
enfocarnos en la creación de un verdadero movimiento político que represente
una alternativa viable y a dedicar menos tiempo, menos cabeza y menos corazón a
los circos con que nos distraen, tanto los rojos como los MUDeros.