EL
FACTOR MILITAR
(Reflexión a Partir de Un Artículo de Roberto
Olivares)
Por Alexander Delgado C.
(Escrito Originalmente el 18 de
Agosto de 2010)
El pasado 2 de
junio apareció en el portal web Noticiero
Digital (*)
un artículo de Roberto Carlo Olivares titulado; “Los
Patriotas de la FAN en Busca de Lucio Quincio Cincinato”. Este escrito
debió alarmar más de la cuenta al régimen Castro-Chavista, hasta el punto de que,
cuatro días después, en uno de sus programas de Aló Presidente, Hugo Chávez acusó públicamente al mencionado portal
web de incitar golpes de estado y, acto seguido, su vicepresidente Elías Jaua interpuso
una denuncia ante la Fiscalía, dando pie a una investigación a Noticiero
Digital desde el Ministerio Público.
En
el artículo en cuestión, también publicado en otros sitios web, entre
ellos el Blog La Protesta Militar; Olivares
(exilado en Florida) da cuenta de hipotéticas reuniones entre oficiales descontentos,
tanto activos como retirados y elementos de la Sociedad Civil, para propulsar
un movimiento Cívico-Militar que, tras derrocar al régimen castro-chavista, dé paso
a una transición para la cual, según Olivares, se barajan desde estos conciliábulos,
opciones sobre quien la presidiría. Así mismo, en el escrito se señala que dicha
transición podría llevarse a cabo, a más tardar a comienzos del 2011.
Ahora
bien, artículos como este, que hablan de ruidos de sables o, incluso, supuestos
comunicados clandestinos de presuntos oficiales de las FFAA, han circulado
periódicamente en los últimos 7 años, sin pena ni gloria ¿Por qué este alarma
tanto al alto (des)gobierno hasta ordenar una investigación de Noticiero Digital?
Como todas las acciones inusitadas del régimen chavista, esta se presta
a las más diversas hipótesis, por lo que considero que el artículo de
Olivares debería ser tomado con suspicacia.
Lo
que sí es cierto es que Olivares
expresa en su escrito lo que mucha gente en la oposición quisiera que
sucediera y la reacción que este tipo de escritos genera en el
común, por enésima vez, pone el dedo sobre la llaga de la presunta
posición de las FFAA, o del grueso de su oficialidad, con respecto al
régimen Castro-Chavista.
Es
evidente, y más que comprensible, el desprestigio que tiene el sector militar
entre nosotros. Decir que los militares están con el régimen, que están
comprados, o que no tienen bolas, etc., se ha vuelto un mantra,
en gran parte justificado, especialmente para los que no formamos parte de ese
sector y estamos viéndo los toros desde la barrera. No seré yo quien cuestione esta
creciente aversión a los uniformados. Pero también es cierto que el despecho anti castrense refleja, además
de nuestro sempiterno fatalismo, una verdadera flojera de pensar… de pensar con
el cerebro, no con las vísceras.
Dejando
de lado pasionalidades, mirando en frío y con un mínimo de perspectiva
histórica, no sería nada difícil deducir que si la izquierda
Castro-Comunista, encuadrada desde 1990 en el FORO DE SAO PAULO, quiere
consolidarse en Venezuela (y en toda Latinoamérica) el primer sector que, por lógica
elemental, buscarían neutralizar es el militar. A fin de cuentas,
en el contexto histórico latinoamericano, no pocos ensayos de gobiernos izquierdistas,
centro-izquierdistas o simplemente populistas-progresistas, han sido abortados
por la actuación del sector castrense como caja de resonancia de los
sectores más conservadores.
Fue
ese el caso de la propia Venezuela con el incruento golpe del 24 de Noviembre
1948, y otro tanto habría que decir de golpes militares en similares
circunstancias en Guatemala (1954), República Dominicana (1963), Brasil
(1964) Bolivia (1964 y 1971), Chile (1973), Perú (1975) y pare de contar. En
todos estos y otros tantos golpes de estado que dieron al traste con ensayos
políticos de izquierda, comunistas o simplemente radicales, la
iniciativa partió de los cuarteles,
sin pedirle permiso a la Sociedad Civil ¿No es obvio que los
primeros a los que los izquierdistas tendrían que neutralizar, y
maniatar es a los uniformados; sea desmantelándolos,
comprándolos, desmoralizándolos o dividiéndolos? Los ultra-izquierdosos
del Foro de Sao Paulo son necios, resentidos, aferrados como
maniáticos a esquemas político-ideológicos obsoletos y fracasados, pero no son
tan lerdos como para no haber aprendido de sus anteriores reveses tácticos,
menos aún si detrás tienen al cerebro maquiavélico de los hermanos Castro.
En
ese sentido es también evidente que el Chavismo (y, a fin de
cuentas, Chávez proviene del mundo militar), dentro de su estrategia de
neutralizar a los militares de carrera, procure, a la par que dividir,
corromper e inmovilizar a las Fuerzas Armadas, crear o ahondar la
barrera de separación entre el sector militar y la sociedad Civil, profundizar
el desdén de los militares hacia los civiles y al mismo tiempo hacer todo lo
posible por alimentar la desconfianza y el comprensible resentimiento
hacia los uniformados por parte de la oposición cívica. Al dejarnos arrastrar
de manera pasional e irreflexiva, ante presuntos rumores de descontento en los cuarteles, no hacemos otra cosa que seguirle el juego al
Castro-chavismo, bien sea que esa pasionalidad nos lleve a arrebatos de
escepticismo antimilitarista o, por el contrario, a forjarnos alegres y falsas
ilusiones.
El Escozor Anti Castrense de la Comunidad Internacional
A todo lo anterior, tendríamos que agregar la prevención extrema hacia los militares latinoamericanos que existe entre la llamada Comunidad Internacional, es decir, entre los burócratas de la OEA, la ONU, la UNASUR, la Comunidad Europea y en el mismo Departamento de Estado norteamericano. No tenemos sino que recordar, el año pasado en Honduras, la reacción adversa, y subsecuente hostigamiento, por parte de estos fariseos, muchos de ellos de Izquierda Caviar, luego del derrocamiento de Manuel Zelaya; no obstante que en ese momento los militares hondureños actuaron dentro de un marco institucional, de que la ilegitimidad de Zelaya fue más que demostrada y de que, a fin de cuentas, el gobierno de facto no fue asumido por un generalote ni un aventurero cualquiera sino nada menos que el, hasta entonces, Presidente del Congreso, Roberto Micheletti.
La alarma generalizada que la actuación de los militares hondureños contra Zelaya provocó entre los gobiernos del continente (Desde Chávez hasta Obama), así como la hostilidad en cayapa (con el altoparlante de CNN) nos da una idea de lo que podemos esperar de la llamada Comunidad Internacional en caso de una actuación militar dura y cruda contra cualquier mandatario latinoamericano, Chávez incluido. Estos organismos y gobiernos, por fariseos que sean, no dejan de tener en Iberoamérica un peso específico que pocos se han atrevido a desafiar. Para hacer frente con relativa eficacia a la reacción hostil por parte de la mal llamada Comunidad Internacional, es necesario, que la voluntad nacional (incluidos los sectores populares) no solo exista sino que se muestre de manera reiterada e inequívoca, ante los ojos del mundo, especialmente de los otros pueblos latinoamericanos (es decir de la Verdadera Comunidad Internacional). Fue un poco lo que se hizo en la Honduras del 2009 con Micheletti al frente del gobierno provisional.
Delirios Suizos
Manteniéndonos dentro de la temática castrense, pero abordándola desde otra perspectiva; frente a la pasionaria y dogmática retórica anti-militar que en la Venezuela de hoy campea entre ciertos pseudo-suizos tropicales (tanto de izquierda hippie, como de derecha yuppie) que hasta, neciamente, clama por una disolución total de la institución armada, habría que preguntarles, en el caso de una hipotética caída de Chávez, si en semejantes circunstancias, Venezuela puede darse el lujo helvético de prescindir de todo tipo de aparato castrense. Los que replican dándonos como ejemplos a Costa Rica y Panamá solo demuestran su ignorancia y superficialidad al reducir a tabla rasa a todo el escenario latinoamericano, desdeñando las particularidades de cada nación.
En efecto, hay que ser bien cabeza hueca para ignorar que Venezuela, con una extensión geográfica cuatro veces mayor que la panameña o costarricense, con 3.499 kilómetros de costa marítima y 2.341 kilómetros de una sempiternamente conflictiva frontera con Colombia, entre otras características, pueda ser gobernada, manteniendo un mínimo de orden y estabilidad, con un simple cuerpo de policía nacional.
La cuestión a plantearse no es qué tanto se puede creer o no en los militares, sino qué tanto necesitamos, nos guste o no, de una institución o fuerza militar para hacer frente al Castro-Comunismo, a sus conexiones corrosivas y desestabilizantes en el mundo de la subversión y de la propia delincuencia, así como a las secuelas degradantes de su accionar de cara al tejido social y moral de la nación; secuelas que, sin duda, se acentuarían tras un eventual derrocamiento del régimen.
Aún en el caso de una, aún más hipotética, rebelión generalizada contra el régimen castro-chavista y que, una vez estallada esta, se compruebe que no se puede contar con el apoyo del grueso de las actuales FANB o este apoyo no valga la pena, preguntémonos si no sería perentoria la creación de una nueva fuerza armada, obviamente con un enfoque y una mística opuestas a las que el chavismo ha impuesto a los verde oliva. Y no solo eso, sino que, mientras se crea esa nueva fuerza, será necesario que la sociedad en rebelión se organizce de un modo claramente militarista, Mientras menor, o menos probable, sea el apoyo de los uniformados, más necesaria se haría la militarización de este presunto levantamiento por parte de la propia sociedad civil en insurgencia.
El alegato anterior no pretende ser una defensa de los militares, ni siquiera pedir para ellos el beneficio de la duda, más bien es una invitación a que empecemos a mirar con objetividad la problemática de Venezuela bajo esta tiranía castro-comunista o malandro-bovecista que dirige Hugo Chávez. Una invitación dirigida, por supuesto, a quienes de verdad queremos hacer algo aunque sin estar muy claros en el qué y el cómo. Tampoco se trata de un llamado alegre e irresponsable a la rebelión, aunque sí a preverla como una posibilidad de última instancia. El presente escrito debería verse como un llamado a la reflexión acerca de la problemática general del país y a preguntarnos qué tan viable resulta solventarla por vías estrictamente civiles.
De
lo que aquí se dice, los hipotéticos lectores tienen todo el derecho a
desconfiar, en cuanto a quien es el que lo escribe. Pero el quid no es
preguntarse quién lo dice sino que tanto sentido tiene lo que se
dice.
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(*) La mencionada publicación en Noticiero Digital del artículo de
Roberto Olivares caducó o fue removida. La publicación en otros sitios web,
entre ellos el Blog La Protesta Militar
se puede apreciar en estos enlaces
https://eju.tv/2010/06/los-patriotas-de-las-fan-en-busca-de-lucio-quincio-cincinato/



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