jueves, 16 de diciembre de 2010

La Izquierda Apátrida, Renegada... E Imperialista

LA IZQUIERDA APÁTRIDA, RENEGADA... E IMPERIALISTA

Por Alexander Delgado C.

16 de Diciembre de 2010



Se ha vuelto casi un mantra calificar a Hugo Chávez de traidor a Venezuela, por lo demás con mucha razón, tras haber entregado a la nación al castro-comunismo y, en general, a toda la escoria “antiimperialista” internacional, a expensas del bienestar general de los venezolanos. En realidad, más que traidor, Chávez, al igual que Fidel Castro, las FARC, y un largo etc., debería ser visto como un  apátrida y un renegado.

En esencia, Chávez tiene de venezolano lo que Fidel Castro de cubano o Eva Golinger de estadounidense, es decir, NADA. En el fondo odian a sus naciones de origen, tanto o más de lo que odian a pueblos ajenos. Como ya muchas veces ha sido señalado, este tipo de personajes no responden a intereses, o sentimientos de pertenencia, de ninguna nación, sino a los de organizaciones como EL FORO DE SAO PAULO y, en general, a un universo internacional de comunistas trasnochados, desadaptados y renegados, magistralmente descritos por los autores del Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano (ver especialmente el Capítulo El Idiota Tiene Amigos, del mencionado Manual).

Es preciso recordar que la “ideología” a la que se aferra el castro-chavismo, el marxismo-leninismo, es anti-patriótica por naturaleza. Reniegan de sentimientos, visiones y valores naturales en todas las sociedades humanas a lo largo de la historia, como; el sentido y orgullo de pertenencia a un gentilicio, lazos familiares, valores morales, religiosidad (sobre todo si es cristiana), aspiración al progreso y al bienestar, material, moral y, sobre todo, espiritual, tanto a nivel colectivo como individual y familiar. Todos estos sentimientos, dentro de límites sensatos, han sido motor fundamental en la evolución de las diversas civilizaciones humanas. Pero para la izquierda trasnochada y resentida que mayoritariamente hace parte de sectas como el FSP y otras allegadas, los sentimientos antes mencionados no son sino “valores burgueses”.

La “cosmovisión” putrefacta del foropaulismo y otros aquelarres de la ultra izquierda, se apoya en un supuesto universalismo obrerista, basado a su vez en la proyección de una, no menos supuesta, nueva patria obrera que debe abarcar todo el “proletariado”. Porque, eso sí, ellos se sienten obreros, trabajadores, cuando en el fondo en su mayoría son clase-medieros desclasados, explotadores de la miseria ajena. 

Se dan a conocer con el rimbombante, estrambótico y cursi, remoquete de “Anti-Imperialistas”, algunos de ellos, hasta se lo creen. Pero, en la práctica, llevan a cabo la política más imperialista que se pueda haber visto en la historia. Reproducen y magnifican todas las miserias (y ninguna de las grandezas) que caracterizaron a los más famosos imperios que han existido a lo largo de la historia. 

Son el retrato vivo de la decadencia de la modernidad industrial; en su odio por los valores y tradiciones, arriba señalados, no tienen el menor escrúpulo en fingirse defensores de los mismos; así como en manipularlos, especialmente en los pueblos menos desarrollados, para volverlos unos contra otros.

Ejemplo de esto es su apoyo contra-natura al fundamentalismo islámico, al nacionalismo palestino o a regímenes como el de Irán, Libia o Siria. Apoyo sodomita si tenemos en cuenta; por una parte, el supuesto materialismo ateo de los marxistas frente al fervor religioso de los islamistas más recalcitrantes (fervor criminal, demencial, indeseable, pero fervor religioso al fin y al cabo). Contra natura es también su postura en el Medio Oriente si tenemos en cuenta el hecho de que, dentro de su contexto socio-cultural, regímenes como el de Irán sean (y así se reconocen ellos mismos) de derecha ultra conservadora. 

Más ilustrativo aún, de lo oportunista y avieso que es su proceder antinatural, resulta su exaltación del nacionalismo en los países del llamado Tercer Mundo (y su supuesta solidaridad con ellos), especialmente frente a los países económicamente más avanzados, no obstante el desprecio de los marxistas por las nacionalidades.

En realidad, detrás de toda su fachada, de “reivindicadores de los pobres y oprimidos”, solo se esconde un amasijo de Renegados Sociales, portadores de sentimientos torvos de toda índole, de odios contra la sociedad, aunque afirmen cínicamente amar al hombre, están cargados de la más negra inquina contra el ser humano. Una camarilla de odiantes atrincherada en bibliotecas telarañosas y polvorientas de libros de Marx, Lenin, Marcouse, Sartre y afinesNecesitan sentirse pensantes, indicativo de que en el fondo son todo menos eso. Las palabras Conciencia o Concientizar están entre los vocablos que más frecuentemente encontraremos en su léxico; ellos “piensan”, ellos “tienen conciencia”, y los que no vemos el mundo desde su óptica somos, cuando no los perversos explotadores, los inconscientes, los descerebrados, los que necesitan ser “concientizados”.

Dentro de esta secta de izquierdosos “antiimperialistas”, y aún con todo lo repudiables que son personajes como Hugo Chávez, Lula Da Silva o Evo Morales, en su descargo hay que acotar que, a fin de cuentas, proceden de entre las bases populares o de clase media deprimida de sus, subdesarrolladas sociedades. Pero más despreciables aún son los “intelectuales” tipo Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Adolfo Pérez Esquivel, Paco Ignacio Taibo II o Felipe Pigna; en estos, su formación académica, su refinada trayectoria de viajeros trasatlánticos, en contacto con los grandes centros culturales del mundo y con personajes internacionales de alto nivel (Incluidos Monarcas y Jefes de Estado de los países más desarrollados), no solo hace menos justificable una visión tan obtusa y resentida, sino que en su codearse con ese mundo de altos-burgueses o aristócratas de cartón, que dicen adversar, ponen más en relieve lo cínico e hipócrita de su retórica “antiimperialista”.

Pero de entre esta última categoría, hay un sector aún más miserable y rastrero; son aquellos que ni siquiera proceden de Iberoamérica, sino de Europa o Norteamérica, son las Eva Golinger, los Heinz Dieterich, los Ignacio Ramonet, los Noam Chomsky, los Michael Moore, los José Saramago, los Oliver Stone, o los Sean Penn. Una suerte de reminiscencia estancada de la Gauche Divine.

Renegados en sus naciones de origen, hippies frustrados, como Oliver Stone; pretenden usar a nuestros pueblos y a sus infortunados habitantes, como laboratorio de ensayo de sus delirios utópicos que, hipócritamente, jamás apoyarían en sus países. Para estos ñángaras cinco estrellas, nosotros solo somos una suerte de ratas de laboratorio, o peor, “muñecas inflables” o “consoladores” de sus frustraciones ideológicas.

Así como para los lideres tipo Chávez, los pobres tienen que seguir siendo pobres, para ellos tener sentido políticamente; del mismo modo, y por las mismas razones, para los Ramonet, los Dietritch, las Golinger, etc., nuestros países tienen que seguir siendo atrasados, empobrecidos y en la más grosera inequidad, con un permanente abismo entre una minoría obscenamente rica y unas mayorías pobres, con clases medias inexistentes o ridículas en número y posibilidades.

Debemos ajustarnos a la visión estereotipada que la izquierda internacional exquisita presenta de nosotros, debemos moldearnos a sus caricaturas delineadas cinematográficamente desde Hollywood o Cannes. Para la Gouche Divine de Siglo XXI, Iberoamérica tiene que ser una eterna escena de la película Salvador (dirigida por Oliver Stone en 1986) o de La casa de los Espíritus; es decir, un eterno lamento victimista de pobreza y opresión o un pintoresco vivir en Realismo Mágico. 

Nos necesitan subdesarrollados, polvorientos, envilecidos, resentidos. Solo así esta izquierda caviar puede vivir su sueño virtual (pesadilla real para nosotros) de “redención” de oprimidos. Solo pueden sentirse idealistas en medio de nuestra miseria, dolor y sufrimiento, entre las esperanzas ingenuas de unos y desesperanzas nihilistas de otros. Contribuyen a escamotear nuestra legítima aspiración a un futuro mejor, a un nivel económico, social, cultural y moral muy superior. Son zamuros idológicos y existenciales que, para alimentarse, convierten en carroña nuestro espíritu colectivo. 

Solo así pueden estos turistas revolucionarios olvidar el aburrimiento de sus confortables y predecibles vidas en su Primer Mundo.

Y, algo muy importante que los hace aún más despreciables; para ellos ese Primer Mundo del que son originarios, por más aburrido que sea, representa la seguridad. A las Golinger, los Ramonet, los Danny Glover, jamás se les ocurriría renunciar a sus “aburridas” e “imperialistas” nacionalidades. Estas son su equivalente a una especie de seguridad social, cuando, al final, se cansen de jugar con nosotros a los rebeldes utópicos. 

Sus “opresoras” naciones son, a fin de cuentas, el Home, Sweet Home a donde regresar y donde morir contemplando los trofeos de su safari revolucionario... a costa de nuestro dolor. De hecho, su almidonado e imperialista gentilicio es su seguro contra accidentes en caso de que la “mala fortuna” los ponga en riesgo durante su “camping” subversivo como, en su momento, estuvo cerca de pasarle a Regis Debray en Bolivia. A un izquierdoso iberoamericano, sobre todo si es de extracción popular, lo podrán detener, torturar y hasta asesinar, pero a un turista revolucionario europeo o norteamericano, en estas tierras jamás podrán tocarle un pelo, so pena de una acción enérgica por parte del respectivo y poderoso gobierno, dispuesto a llegar a lo que sea (incluida intervención militar) por proteger a su renegado, perdón, a su súbdito.

Si esto no es un imperialismo al revés ¿Cómo podría llamársele?


Considerado todo lo anterior, es más fácil entender que el romance entre los líderes populistas hispanoamericanos y la izquierda caviar de tierras nórdicas es de doble vía. Al margen de los discursos antiimperialistas, anti-euro-céntricos, en el fondo los Chávez, los Evos, los Correas, los Kirchner etc., deliran de gozo cuando un progresista caucásico con aroma a Primer Mundo legitima su discurso. Hay una relación bastarda, sadomasoquista entre el populismo tercermundista de nuestros países y el llamado progresismo intelectual del mundo desarrollado. La antitud vesánica hacia el norte por parte de los populistas y antiimperialistas tiene como fondo su frustración de no ser uno de ellos.

Más que malos gobernantes que se desentienden de sus pueblos, son representantes (cuando no lacayos) de esa renegada “casta” internacional y antinacional, imperialistamente antiimperialista, apoderada de los territorios y las instancias públicas de naciones como Cuba, Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Uruguay, Paraguay y El Salvador. Una infame camarilla que, junto a sus cipayos y wannabe locales, se ha apoderado de los recursos estos territorios, poniéndolos al servicio de los delirios y utopías frustradas, de esa patria internacional y etérea de desadaptados, al menos mientras estos puedan y quieran jugar a los utópicos.

Al final les terminan haciendo un favor a esos mismos “imperialismos” de que tanto reniegan. Al arruinar a nuestros países, nos ponen en el caso de que, por mera autopreservación, nuestra soberanía y dignidad deba ser vendida a precio de gallina flaca.

El trasfondo imperialista del supuesto antiimperialismo es más que evidente.

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Por Qué Nos Odia Chávez? Por: Tamara Sujú Roa

“¿Y para qué quiere gobierno si no escucha?

Reclamo escrito por Juana Padrón de Montilla, (madre del Prócer independentista Mariano Montilla) al Jefe Realista Domingo de Monteverde en 1812

 

¿POR QUÉ NOS ODIA CHÁVEZ?

Por Tamara Sujú Roa

Cuando escribo estas líneas, no hago más que recordar la cara de cada uno de los que sentados en el Salón Elíptico de la Asamblea Nacional, aplaudían el balbuceo de quien no solo despotricaba de las políticas de gobierno de su país (Estados Unidos de América), sino que además exigía la aprobación de una ley violatoria de los derechos constitucionales de los venezolanos.

Imaginamos que le dieron ese honor -el resto de los ciudadanos tenemos vetado acercarnos siquiera a la Asamblea Nacional- porque simbolizaba una persona nacida en el imperio “mismo”, hablando mal de su país y bien de una revolución a cuyo líder no dejo de alabar como si fuera el salvador del mundo.

Espectáculo grotesco el que contemplamos ese día de supuesta “reafirmación de la Soberanía”. ¿Cuál soberanía pregunto yo? ¿Aquella que le entregó registros, notarias, puertos, aeropuertos, salud, deporte, alimentación, entre otros, a la fuerza de ocupación cubana que hoy tenemos en el país? ¿Cómo se atreven a hablar de soberanía aquellos que permitieron que miles de compatriotas preparados, aptos, capaces, perdieran sus puestos de trabajo, y pasaran a ser una oleada de trabajadores informales, perseguidos o exiliados, simplemente por pensar distinto y expresarlo mediante el voto?

Muchas veces me he preguntado ¿de dónde sacó tanto odio el presidente? ¿Cómo es posible que prefiera, por ejemplo, llenar de cubanos el sistema de salud, en vez de valorar, fortalecer y dotar a los médicos, enfermeros y enfermeras venezolanos, que trabajan con las uñas sin descanso en hospitales que dan tristeza por el abandono en el que están, y encima tienen que salir a las calles a protestar para que les paguen su mísero sueldo?

¿Cómo es que mientras anda por el mundo regalando ambulatorios y hospitales, nuestras parturientas tienen que ponerse una bolsa de basura como bata para parir, los enfermos tienen que hacer un periplo por todos los centros hospitalarios para conseguir una cama, y llevar además los insumos básicos como gasas, inyectadoras y a veces otros materiales y medicinas para ser atendidos?

¿Cómo es que mientras regala el Hato Piñero a los libios, le confisca sin negociación las tierras a enezolanos que durante años se han dedicado a la agricultura y a la ganadería, sacándolos la mayoría de las veces a la fuerza, dejando a familias completas sin su fuente de trabajo, sin vivienda, y sin medios para volver a empezar? Y hablo por aquellos campesinos que no son precisamente los dueños, sino los que trabajan las tierras, arrean el ganado y mantienen a sus familias y las sacan adelante con el sudor de su frente.

¿Porque nos odia tanto aquel que debe procurar el bienestar de TODOS los venezolanos? ¿Porque quienes no creemos ni estamos de acuerdo con el proyecto personal del presidente somos tratados como ciudadanos de 3ra sin las mismas garantías constitucionales de quienes se le doblegan por ambición, miedo o flojera mental? 

El régimen desprecia a quienes no se le someten, a quienes defienden sus principios de democracia y sus valores morales. Persigue a quien no lo alaba y se atreve a criticarlo, aún sabiendo que la mayoría no lo quiere y no cree en un sistema que pretende imponernos a la fuerza, ajeno a la idiosincrasia del venezolano. 
No quiere gente crítica, pensante. Quiere sometidos que no protesten aunque se estén ahogando entre viviendas que se caen por las lluvias, carreteras que se están desmoronando por falta de mantenimiento, comida que están perdiendo por falta de luz, hijos, padres y amigos que están muriendo por el hampa enloquecida muchas veces mejor armada que los propios funcionarios policiales, familiares que sometidos a raptos y secuestros logran sobrevivir y callan por miedo a represalias, en fin…quiere gente boba que lo aplauda y le toque el violín, aunque el barco se está hundiendo, como el Titanic.

El estado soy yo” dice nuestro Luis XIV. ¡Gracias a Dios! Porque el día en que vuelva la justica a nuestro país, la adjudicación de culpas por la ruina, el odio, la polarización, la miseria, las tierras arrasadas, la destrucción de las Instituciones, de la riqueza y del empleo decente, ya sabremos hacia dónde mirar.

 

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COMENTARIO AL ARTÍCULO DE TAMARA SUJU ROA

Tal vez la respuesta a la pregunta que titula al presente artículo de la Dra. Suju Roa sea que Hugo Chávez en el fondo es tan venezolano como Fidel Castro cubano. Como ya muchas veces ha sido señalado. Este tipo de personajes no responden a intereses o sentimientos de pertenencia a ningún país sino a los de organizaciones como El Foro de Sao Paulo y en general a un universo internacional de comunistas trasnochados, desadaptados y renegados. Es preciso recordar que la “ideología” a que se aferran es anti-nacional por naturaleza, reniega de todo sentido de pertenencia a determinada tierra y de orgullo de pertenecer a determinada cultura.


En el fondo solo son un amasijo de Renegados Sociales, portadores de resentimientos torvos de toda índole, odios contra la sociedad y contra el ser humano; Una Sociedad de Odiantes con pretensiones de intelectuales, escondida detrás de libros de Marx, Lenin , Marcouse, etc. Chávez tiene de venezolano lo que Eva Golinger de gringa, o sea nada. Ambos odian a sus respectivos pueblos, tanto más a pueblos ajenos.

Hugo Chávez tiene de venezolano lo que José Tomás Boves tenía de venezolano… o de español.

viernes, 3 de diciembre de 2010

O Se Acaba La Chavera… Por Carlos Peñaloza

O SE ACABA LA CHAVERA…
Por Carlos Peñaloza

30 Noviembre, 2010

(Tomado de Noticiero Digital)


 

Mis deseos con respecto a mis Parientes y amigos de Venezuela han sido y son marchar muy en armonía y enteramente de acuerdo en todo con el General Páez


Simón Bolívar (1827-1828)


El grado de General en Jefe Bolívar se lo otorgó al vilipendiado José Antonio Páez en el propio Campo de Carabobo, fresca aún la sangre de los patriotas caídos en combate, no en una ceremonia grotesca donde se abrumó de vergüenza al oficial que, por orden superior generada en Cuba, violó la Constitución venezolana al anunciar el desconocimiento a los resultados electorales del 2012. 

Chávez ha irrespetado muchas veces a Páez, sin importarle que con eso ofende a los venezolanos, que veneran a su inigualado guerrero. Con sus inaceptables ofensas a la memoria de Páez, Chávez incurre en un grosero abuso de poder, ya que los admiradores del ofendido no cuentan con las cadenas de televisión que Chávez usa para su despropósito.

Junto con Bolívar, Páez forma la llave indivisible del patriotismo venezolano. El estratega visionario de palabra poderosa y el guerrero apolíneo de lanza invicta fueron los talentos que crearon la patria. Separar a estos siameses de la libertad es condenar a muerte a Venezuela. Los verdaderos venezolanos queremos mantener a Páez junto al Bolívar verdadero. Cualquier intento de destruir moralmente a uno de ellos es traición a la patria. 

Además de darse el gusto brutal de ofender impunemente al indefenso, como Boves humillaba a los patriotas prisioneros, al ofender a Páez el tiranuelo Chávez nos divide a los venezolanos poniéndonos a pelear contra nosotros mismos, como Boves hizo.

El próximo domingo 5 de diciembre se cumplen 197 años de la batalla de Urica. Allí el general Pedro Zaraza, conocido como “El Taita Cordillera”, se enfrentó en duelo mortal con el vesánico “taita” asturiano. Poco antes de la decisiva batalla Zaraza arengó a sus tropas diciendo “…O se rompe la Zaraza o se acaba la bovera”.

Al terminar la arenga de Zaraza tronaron los cañones y se inició el singular combate fratricida que salvó a la patria. La mano de Dios condujo la lanza con que Zaraza atravesó el corazón del extranjero que trató de arrebatarnos la patria. El cuerpo del cruel asesino se desplomó a tierra junto con su maléfico pendón negro con calavera y huesos bucaneros. El dragón había muerto. La centella mortal de los centauros se extinguió rápidamente. 

Ese día, la patria fue salvada por un heroico llanero convertido en nuevo Alonso Andrea de Ledezma. Las letales lanzas llaneras enfrentaron por última vez a sus compatriotas, cesada la hipnosis en que las mantenía Boves. Los centauros de la “Legión Infernal” regresaron acéfalos al llano. Allí los esperaba “el taita Páez” (*), cuya personalidad les devolvió el sentido de la nacionalidad. Bajo su mando los centauros del llano se convirtieron en la invencible caballería de la república y se fueron tras “El León de Payara(**) en busca de la libertad. Tras librar muchas batallas, el 24 de Junio de 1821 llegaron a Carabobo. En esa batalla decisiva los llaneros se cubrieron de gloria. En el propio campo de batalla Bolívar ascendió a General en Jefe a José Antonio Páez. El grado máximo lo alcanzaba un héroe indiscutido y lo confería quien fue cerebro y voluntad de la independencia. Por eso el 24 de Junio es el Día de la Gloria. El Día de la Infamia fue el pasado domingo cuando el máximo rango de un ejército que conoció la gloria fue degradado en ceremonia grotesca. Allí sin rubores, el mandadero de Fidel impuso ese prestigioso grado militar a uno de sus lúgubres servidores. El ascendido cumplió la misión asignada: violar la Constitución Nacional amenazando desconocer las elecciones del 2012.

Esas elecciones de 2012 serán Urica. Allí todos los venezolanos, demócratas y chavistas, unidos frente a la voluntad del extranjero de las barbas ensangrentadas, haremos de nuestros votos lanzas “paeceras” para romper el corazón del nuevo tirano manejado a control remoto. Ese día, como proclama mi amigo zaraceño el coronel Antonio Guevara Fernández: “O se acaba la chavera o se muere la república”.



Email: genpenaloza@gmail.com


Twitter: http://twitter.com/GenPenaloza

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NOTAS EXTEMPORÁNEAS

(*) Al General Páez los llaneros, en tiempos de la Independencia, lo llamaban "El Mayordomo"

(**) En realidad el Título de “León de Payara” con que, extraoficialmente, se llamó a Páez, corresponde a la época posterior a la Guerra Independentista. Más exactamente en el año 1837, luego sofocar la rebelión, contra el orden institucional, del general Francisco Farfán, insurrección que sucedió a la fallida Revolución de las Reformas. Farfán, antiguo subalterno de Páez en la Guerra Independentista, fue rechazado y puesto en fuga por este, en San Juan de Payara, estando al frente de 1000 hombres y contando Páez con solo 60 hombres. 

Como dato curioso, once años después, en 1848, era Páez quien se hallaba en rebelión contra el gobierno del general José Tadeo Monagas, siendo vencido en el sitio de Los Araguatos, cerca de Achaguas, por otro antiguo subalterno de la Guerra de Independencia, el General José Cornelio Muñoz. Como consecuencia la opinión pública de entonces lo caricaturizo con el mote de Rey de Los Araguatos

viernes, 24 de septiembre de 2010

El Factor Militar

EL FACTOR MILITAR

(Reflexión a Partir de Un Artículo de Roberto Olivares)

Por Alexander Delgado C. 

 (Escrito Originalmente el 18 de Agosto de 2010)

El pasado 2 de junio apareció en el portal web Noticiero Digital (*) un artículo de Roberto Carlo Olivares titulado; “Los Patriotas de la FAN en Busca de Lucio Quincio Cincinato”. Este escrito debió alarmar más de la cuenta al régimen Castro-Chavista, hasta el punto de que, cuatro días después, en uno de sus programas de Aló Presidente, Hugo Chávez acusó públicamente al mencionado portal web de incitar golpes de estado y, acto seguido, su vicepresidente Elías Jaua interpuso una denuncia ante la Fiscalía, dando pie a una investigación a Noticiero Digital desde el Ministerio Público.

En el artículo en cuestión, también publicado en otros sitios web, entre ellos el Blog La Protesta Militar; Olivares (exilado en Florida) da cuenta de hipotéticas reuniones entre oficiales descontentos, tanto activos como retirados y elementos de la Sociedad Civil, para propulsar un movimiento Cívico-Militar que, tras derrocar al régimen castro-chavista, dé paso a una transición para la cual, según Olivares, se barajan desde estos conciliábulos, opciones sobre quien la presidiría. Así mismo, en el escrito se señala que dicha transición podría llevarse a cabo, a más tardar a comienzos del 2011.

Ahora bien, artículos como este, que hablan de ruidos de sables o, incluso, supuestos comunicados clandestinos de presuntos oficiales de las FFAA, han circulado periódicamente en los últimos 7 años, sin pena ni gloria ¿Por qué este alarma tanto al alto (des)gobierno hasta ordenar una investigación de Noticiero Digital? Como todas las acciones inusitadas del régimen chavista, esta se presta a las más diversas hipótesis, por lo que considero que el artículo de Olivares debería ser tomado con suspicacia. 

Lo que sí es cierto es que Olivares expresa en su escrito lo que mucha gente en la oposición quisiera que sucediera y la reacción que este tipo de escritos genera en el común, por enésima vez, pone el dedo sobre la llaga de la presunta posición de las FFAA, o del grueso de su oficialidad, con respecto al régimen Castro-Chavista.

Es evidente, y más que comprensible, el desprestigio que tiene el sector militar entre nosotros. Decir que los militares están con el régimen, que están comprados, o que no tienen bolas, etc., se ha vuelto un mantra, en gran parte justificado, especialmente para los que no formamos parte de ese sector y estamos viéndo los toros desde la barrera. No seré yo quien cuestione esta creciente aversión a los uniformados. Pero también es cierto que el despecho anti castrense refleja, además de nuestro sempiterno fatalismo, una verdadera flojera de pensar… de pensar con el cerebro, no con las vísceras.

Dejando de lado pasionalidades, mirando en frío y con un mínimo de perspectiva histórica, no sería nada difícil deducir que si la izquierda Castro-Comunista, encuadrada desde 1990 en el FORO DE SAO PAULO, quiere consolidarse en Venezuela (y en toda Latinoamérica) el primer sector que, por lógica elemental, buscarían neutralizar es el militar. A fin de cuentas, en el contexto histórico latinoamericano, no pocos ensayos de gobiernos izquierdistas, centro-izquierdistas o simplemente populistas-progresistas, han sido abortados por la actuación del sector castrense como caja de resonancia de los sectores más conservadores. 

Fue ese el caso de la propia Venezuela con el incruento golpe del 24 de Noviembre 1948, y otro tanto habría que decir de golpes militares en similares circunstancias en Guatemala (1954), República Dominicana (1963), Brasil (1964) Bolivia (1964 y 1971), Chile (1973), Perú (1975) y pare de contar. En todos estos y otros tantos golpes de estado que dieron al traste con ensayos políticos de izquierda, comunistas o simplemente radicales, la iniciativa partió de los cuarteles, sin pedirle permiso a la Sociedad Civil ¿No es obvio que los primeros a los que los izquierdistas tendrían que neutralizar, y maniatar es a los uniformados; sea desmantelándolos, comprándolos, desmoralizándolos o dividiéndolos? Los ultra-izquierdosos del Foro de Sao Paulo son necios, resentidos, aferrados como maniáticos a esquemas político-ideológicos obsoletos y fracasados, pero no son tan lerdos como para no haber aprendido de sus anteriores reveses tácticos, menos aún si detrás tienen al cerebro maquiavélico de los hermanos Castro.



En ese sentido es también evidente que el Chavismo (y, a fin de cuentas, Chávez proviene del mundo militar), dentro de su estrategia de neutralizar a los militares de carrera, procure, a la par que dividir, corromper e inmovilizar a las Fuerzas Armadas, crear o ahondar la barrera de separación entre el sector militar y la sociedad Civil, profundizar el desdén de los militares hacia los civiles y al mismo tiempo hacer todo lo posible por alimentar la desconfianza y el comprensible resentimiento hacia los uniformados por parte de la oposición cívica. Al dejarnos arrastrar de manera pasional e irreflexiva, ante presuntos rumores de descontento en los cuarteles, no hacemos otra cosa que seguirle el juego al Castro-chavismo, bien sea que esa pasionalidad nos lleve a arrebatos de escepticismo antimilitarista o, por el contrario, a forjarnos alegres y falsas ilusiones.

El Escozor Anti Castrense de la Comunidad Internacional

A todo lo anterior, tendríamos que agregar la prevención extrema hacia los militares latinoamericanos que existe entre la llamada Comunidad Internacional, es decir, entre los burócratas de la OEA, la ONU, la UNASUR, la Comunidad Europea y en el mismo Departamento de Estado norteamericano. No tenemos sino que recordar, el año pasado en Honduras, la reacción adversa, y subsecuente hostigamiento, por parte de estos fariseos, muchos de ellos de Izquierda Caviar, luego del derrocamiento de Manuel Zelaya; no obstante que en ese momento los militares hondureños actuaron dentro de un marco institucional, de que la ilegitimidad de Zelaya fue más que demostrada y de que, a fin de cuentas, el gobierno de facto no fue asumido por un generalote ni un aventurero cualquiera sino nada menos que el, hasta entonces, Presidente del Congreso, Roberto Micheletti.

La alarma generalizada que la actuación de los militares hondureños contra Zelaya provocó entre los gobiernos del continente (Desde Chávez hasta Obama), así como la hostilidad en cayapa (con el altoparlante de CNN) nos da una idea de lo que podemos esperar de la llamada Comunidad Internacional en caso de una actuación militar dura y cruda contra cualquier mandatario latinoamericano, Chávez incluido. Estos organismos y gobiernos, por fariseos que sean, no dejan de tener en Iberoamérica un peso específico que pocos se han atrevido a desafiar. Para hacer frente con relativa eficacia a la reacción hostil por parte de la mal llamada Comunidad Internacional, es necesario, que la voluntad nacional (incluidos los sectores populares) no solo exista sino que se muestre de manera reiterada e inequívoca, ante los ojos del mundo, especialmente de los otros pueblos latinoamericanos (es decir de la Verdadera Comunidad Internacional). Fue un poco lo que se hizo en la Honduras del 2009 con Micheletti al frente del gobierno provisional. 

Delirios Suizos 

Manteniéndonos dentro de la temática castrense, pero abordándola desde otra perspectiva; frente a la pasionaria y dogmática retórica anti-militar que en la Venezuela de hoy campea entre ciertos pseudo-suizos tropicales (tanto de izquierda hippie, como de derecha yuppie) que hasta, neciamente, clama por una disolución total de la institución armada, habría que preguntarles, en el caso de una hipotética caída de Chávez, si en semejantes circunstancias, Venezuela puede darse el lujo helvético de prescindir de todo tipo de aparato castrense. Los que replican dándonos como ejemplos a Costa Rica y Panamá solo demuestran su ignorancia y superficialidad al reducir a tabla rasa a todo el escenario latinoamericano, desdeñando las particularidades de cada nación. 

En efecto, hay que ser bien cabeza hueca para ignorar que Venezuela, con una extensión geográfica cuatro veces mayor que la panameña o costarricense, con 3.499 kilómetros de costa marítima y 2.341 kilómetros de una sempiternamente conflictiva frontera con Colombia, entre otras características, pueda ser gobernada, manteniendo un mínimo de orden y estabilidad, con un simple cuerpo de policía nacional. 

La cuestión a plantearse no es qué tanto se puede creer o no en los militares, sino qué tanto necesitamos, nos guste o no, de una institución o fuerza militar para hacer frente al Castro-Comunismo, a sus conexiones corrosivas y desestabilizantes en el mundo de la subversión y de la propia delincuencia, así como a las secuelas degradantes de su accionar de cara al tejido social y moral de la nación; secuelas que, sin duda, se acentuarían tras un eventual derrocamiento del régimen.

Aún en el caso de una, aún más hipotética, rebelión generalizada contra el régimen castro-chavista y que, una vez estallada esta, se compruebe que no se puede contar con el apoyo del grueso de las actuales FANB o este apoyo no valga la pena, preguntémonos si no sería perentoria la creación de una nueva fuerza armada, obviamente con un enfoque y una mística opuestas a las que el chavismo ha impuesto a los verde oliva. Y no solo eso, sino que, mientras se crea esa nueva fuerza, será necesario que la sociedad en rebelión se organizce de un modo claramente militarista, Mientras menor, o menos probable, sea el apoyo de los uniformados, más necesaria se haría la militarización de este presunto levantamiento por parte de la propia sociedad civil en insurgencia. 

El alegato anterior no pretende ser una defensa de los militares, ni siquiera pedir para ellos el beneficio de la duda, más bien es una invitación a que empecemos a mirar con objetividad la problemática de Venezuela bajo esta tiranía castro-comunista o malandro-bovecista que dirige Hugo Chávez. Una invitación dirigida, por supuesto, a quienes de verdad queremos hacer algo aunque sin estar muy claros en el qué y el cómo. Tampoco se trata de un llamado alegre e irresponsable a la rebelión, aunque sí a preverla como una posibilidad de última instancia. El presente escrito debería verse como un llamado a la reflexión acerca de la problemática general del país y a preguntarnos qué tan viable resulta solventarla por vías estrictamente civiles

De lo que aquí se dice, los hipotéticos lectores tienen todo el derecho a desconfiar, en cuanto a quien es el que lo escribe. Pero el quid no es preguntarse quién lo dice sino que tanto sentido tiene lo que se dice.

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(*) La mencionada publicación en Noticiero Digital del artículo de Roberto Olivares caducó o fue removida. La publicación en otros sitios web, entre ellos el Blog La Protesta Militar se puede apreciar en estos enlaces

https://laprotestamilitar3.wordpress.com/2010/06/02/los-patriotas-de-las-fan-en-busca-de-lucio-quincio-cincinato/

https://eju.tv/2010/06/los-patriotas-de-las-fan-en-busca-de-lucio-quincio-cincinato/

viernes, 30 de julio de 2010

Del Antichavismo, O Chavismo A La Inversa, Al Post-Chavismo

DEL ANTICHAVISMO, O CHAVISMO A LA INVERSA, AL POST-CHAVISMO

Por Alexander Delgado C.

30 de Julio de 2010


En su columna Las Verdades de Miguel del pasado 16 de Julio (*), Miguel Salazar, periodista que pretende seguir una línea de apoyo crítico al chavismo, titula su planteamiento de ese día como ¿De qué pata cojea la Mesa de la Unidad Democrática?, a partir de este título-cuestionamiento, Salazar, refiriéndose a la MUD, hace afirmaciones como; “cuando es el propio Chávez quien los inspira”; “Disfrazan su falta de imaginación con la agenda de Chávez cada domingo”.

Valga lo que valga la tendencia política de Miguel Salazar, no dejan de ser significativas sus opiniones en este caso, ya que, en realidad, la MUD refleja uno de los más grandes defectos de la mayoría de quienes nos oponemos al castro-chavismo; defecto que por cierto, no nos tomamos con la debida seriedad.

El defecto en cuestión es la dependencia emocional con respecto a la figura, el accionar y, sobre todo, el verbo de Hugo Chávez. Dependencia a la inversa, por aversión, pero dependencia al fin y al cabo.

No solo no tomamos este defecto con la consideración que merece, de hecho, ni siquiera lo vemos como una falla en nosotros.

Chávez no solo ejerce una hegemonía discursiva y de carácter emocional sobre sus seguidores, desde la devoción idolátrica, también ejerce un dominio sobre la mayoría de sus opositores, desde el aborrecimiento. Chávez, no solo determina la agenda política (y a veces personal) de sus seguidores, también, lamentablemente, es una suerte de Líder Al Revés, o de faro en negativo para sus más recalcitrantes oponentes.

Al igual que las declaraciones de los miembros de la MUD y demás líderes antichavistas; las opiniones, desahogos, sarcasmos, chistes, consignas, etc. del grueso de la opinión pública opositora, giran, como lamentablemente dice Salazar, alrededor de cuanta estupidez o barrabasada dice o hace Hugo Chávez cada domingo, así como de lo que, en general, declaran o hacen los altos personeros del régimen.

En los años 2000 y 2001 Hugo Chávez se refería peyorativamente a los, todavía minoritarios, opositores con el mote de escuálidos, mote que por supuesto, su rebaño de seguidores, cual secta, ha hecho suyo hasta el sol de hoy, sin que muchos de ellos supieran (ni les importara) el significado de ese término. Pero, más patético aún, en esos mismos años, y hasta aproximadamente el 2003 o 2004, en el lado opositor el mote de escuálido fue tomado, con arrogancia risible, convirtiéndolo de insulto en un elogio. En las, ya multitudinarias, concentraciones opositoras de 2002 y 2003 (incluida la del 11-A), era común ver franelas con la frase estampada Orgullosamente Escuálido, aun cuando, ya para entonces, lo nutrida de esas marchas no hacía honor al infamante mote chavista.

A cuanta barbaridad dicen Chávez y los suyos, les hacemos publicidad, muchas veces innecesaria, así sea para denostarla. El venezolano ha sido siempre poco apegado al entendimiento de su historia, pero bastó que Chávez cambiara el nombre con el que tradicionalmente celebrábamos el 12 de Octubre (el, de por sí equívoco, Día de La Raza) a Día de la Resistencia Indígena, y que, meses después, turbas chavistas destruyeran los monumentos a Cristóbal Colon, para que el grueso de la opinión publica opositora (incluidos muchos que, antes de 1998 se hacían eco de la leyenda negra) se volcara en una defensa y exaltación de la figura de Colón. Si Chávez, contrariamente, hubiera enaltecido a Colón, asumiendo posturas hispanistas, ¿se habrían hecho eco los antichavistas del discurso de venas abiertas de Eduardo Galeano?; personalmente creo que sí. De igual modo, muchas veces he pensado que si la octava estrella en la bandera hubiese sido propuesta por alguno de los connotados líderes opositores del momento (Rosales, Borges, María Corina Machado, Enrique Mendoza) y Chávez la hubiera rechazado con su habitual actitud vulgar y humillante, tendríamos hoy a una oposición defendiendo a capa y espada a la octava estrella frente a un chavismo aferrado a las siete estrellas, y cada bando esgrimiendo los mismos argumentos que hoy esgrimen sus contrarios.

Por su reacción visceral y poco reflexiva, a muchos antichavistas vesánicos muy bien pudiera llamársele Chavistas A La Inversa.

Ante semejante dependencia emocional al revés que exhibe el antichavismo con respecto a la figura de Chávez ¿Qué tan difícil le resulta al régimen de Miraflores mantenerlos distraídos con trapos rojos y bailando al son que a este mejor le conviene? Cualquier nulidad con el suficiente coraje para gritarle Barriga Verde a Chávez, tiene todas las posibilidades de convertirse, al menos por breve tiempo, en héroe de la Venezuela antichavista. Así, desde 1998 hemos visto surgir y desaparecer, contra Chávez, a, por lo menos, una docena de líderes y salvadores de utilería y show, tanto civiles como militares... hasta llegar hoy en día a querer ver casi como héroes de la oposición a presidentes de otros países, confrontados a Chávez, como el, ya saliente, presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez.

Si bien en esta lamentable actitud, la MUD no hace más que reflejar al grueso opositor, la condición de liderazgo de que pretenden investirse los obliga a ser un factor generador de pautas (y de cambio en las pautas consolidadas cuando son inconvenientes), a revertir esta comprensible pero malsana tendencia en la opinión pública opositora. A lo largo de estos 11 años; en la tarea de liberar al país de este régimen demencial y depredador, se ha hecho necesario que, en primer lugar, la Venezuela opositora se independice psicológicamente y, lo que es más importante, emocionalmente, de la figura de Hugo Chávez; que el oposicionismo supere su Chavismo Al Revés.

No se pretende, por supuesto, que ignoremos el hecho de que Chávez y sus acólitos detentan el poder fáctico de la nación, es más bien empezar por mirar a Venezuela más allá de Chávez y de la comprensible aversión que nos inspira, cosa que no es imposible, si dejáramos de ser tan autocomplacientes con nuestras pasionalidades más ramplonas.

Convendría más desarrollar una conciencia post-chavista que anti-chavista.

Valga la siguiente metáfora; si nos vemos a nosotros mismos como empleados subalternos y, esa es la imagen que proyectamos, probablemente eso es lo que siempre vamos a ser; ascender a cargos directivos, además de la preparación y los méritos necesarios, requiere que nos proyectemos como directivos en ciernes, ante nosotros y ante los demás (especialmente ante los “jefes”). Algo parecido le pasa a los diversos sectores políticos de la oposición; parecieran haberse acostumbrado, a lo largo de estos 11 años, a ser solo oposición, y que su razón de ser, para siemprees la de oponerse y no la de gestar una verdadera alternativa nacional. Es decir, proyectarse como una especie de gobierno en ciernes.

Ya es tiempo de reaccionar, de sacudirnos el cinturón de dependencia emocional y de shows mediáticos que nos ata a la verruga de Chávez en una suerte de aborrecimiento masoquista y de poner el acento en los problemas de fondo del país; insistiendo, por ejemplo, en que la crisis nacional, expresada en crímenes como el de PDVAL, problemas como la inseguridad, la crisis hospitalaria, el desabastecimiento, el desempleo, la anomia social y moral, el desmantelamiento de nuestro sector productivo y la inminente consolidación del modelo Castro-Comunista, etc.; no sean descuidados por estar pendiente de los dimes y diretes entre Chávez y Uribe, por el show necrofílico de los restos de Simón Bolívar (más allá de la justa indignación) y las consecuentes especulaciones sobre brujas y santeros o por cuanta mentepollada se le ocurra cada domingo a Chávez el Urogallo.

Además de oponernos al presente y futuro que nos quiere imponer el chavismo, hay que generar alternativas válidas, partiendo de preguntarse qué habría hecho yo si hubiera sido gobierno o que haría mañana si, por hipotéticas circunstancias, tuviera el gobierno en mis manos.

Es decir, generar una visión de país que nos ubique muy por encima del circo chavista, mirándolo por encima del hombro, con el desdén que se merece, en vez de la biliosa pasionalidad que nos hace, psíquica y emotivamente, dependientes. Esto lo debería hacer cada quien en su área, su nivel o su sector, incluso en su esfera de pensamiento; Por ejemplo, un intelectual, jurista, historiador, artista plástico, profesional etc., no tendría nada que buscar pateando barriadas populares pero sí en su entorno laboral, profesional, académico, etc. No debe bastar únicamente oponerse a lo que está mal, hay pasar a la ofensiva, proponiendo y generando ideas, así sean, de hecho, inviables bajo la realidad del chavismo, pero proyectarlas, configurarlas desde la imaginería, inicialmente para una audiencia reducida a nosotros mismos.

Se dice que a uno las cosas le llegan cuando uno está preparado para recibirlas ¿Nos hemos preparado para una Venezuela sin el chavismo en el poder? 

(*) http://www.referenciadigital.com/2010/07/las-verdades-de-miguel-16-07-2010/

martes, 20 de julio de 2010

Ante La Idolatría Chavista

ANTE LA IDOLATRÍA CHAVISTA

Por Alexander Delgado C.

20 de Julio de 2010

En la madrugada del pasado 16 de Julio, fueron exhumados los restos del Libertador Simón Bolívar en el Panteón Nacional. Si quedaba alguna duda, para alguien con cinco dedos de frente, del desquiciamiento y del nulo respeto hacia nuestros valores referenciales más consolidados y hacia lo que de respetable ha sido siempre para nosotros, habría que considerar despejada esta duda luego de la aberración cometida en el Panteón Nacional que, con mayor o menor acierto, ha sido considerado tradicionalmente como el más sagrado altar del patriotismo venezolano.

Lo anterior nos puede dar una idea del respeto que pueden tener por el ciudadano.

Hace unos días, y a propósito del “traslado simbólico” de los restos de Manuela Sáenz, al Panteón Nacional, leí un comentario en Internet, en tono, mitad mamadera de gallo mitad ironía, que; “en el Panteón había más Mete saca que en un Burdel”, como siguiéndole el juego le replique que “hasta ahora no se había sacado nada solo se había metido”, evidentemente me precipité. El Panteón Nacional, como toda Venezuela, parece haberse convertido en algo tan digno como un burdel de la Avenida Lecuna, en Caracas. Pasados ya cuatro días, la verdad es que queda poco que decir que refleje el repudio por parte de la Venezuela que todavía tiene dignidad, ante aberraciones como la del pasado viernes.

Acerca de la profanación también se ha especulado acerca de la posibilidad de que, de manera solapada, se esté haciendo algún tipo de brujería, ritos de magia negra, santería, o del culto denominado Palo Mayombe. Más allá de lo ciertas o falsas que puedan resultar semejantes sospechas, sí se puede decir que no son gratuitas, dada la mala fama que a este respecto tienen Hugo Chávez y su entorno. Lo que es innegable es que estas especulaciones, y la posibilidad de que sean ciertas, subrayan y ponen en negrillas el grado de patetismo y anomia moral al que hemos llegado.

Por otra parte, los hechos del pasado viernes reafirman el carácter idolátrico del actual régimen, su espíritu fetichista, o, más bien, masturbatorio. Y no se trata solamente por la posibilidad de ritos de brujería, sino también, y sobre todo, porque su manera de relacionarse con la historia patria refleja una condición primigenia en la psique chavista; el culto a los muertos, a los antepasados, el tratarlos como si aún vivieran entre nosotros; en el caso que nos ocupa, a las figuras proceras, sobre todo si están ligadas (como en el caso del General Bolívar) a mitos fundacionales. Es común de mentalidades primigenias como las del chavismo, asumir como propias, filias y fobias que caracterizaron (o que le han sido atribuidas) a personajes históricos de su devoción idolátrica.

En psiquis como la chavista es típico el pretender hacerse cargo de pasiones que, por simple paso del tiempo y por los devenires de la historia posterior, deberían estar superadas de cara a las generaciones del presente; el crear una supuesta conexión, ya sea metafórica o, en un grado extremo, de carácter ritual o incluso figurándose una (bien forzada) metempsicósis, que permita al idólatra (en este caso, los chavistas) escudar su accionar presente y su razón de ser, detrás del hecho o personaje histórico, objeto del culto fetichista. En ese sentido cabe perfectamente la posibilidad de rituales mágico-religiosos, en torno a la profanación de los restos del Libertador. Si no de modo literal, al menos, de modo simbólico.

Aparte, al revolver, de una manera tan burda y arbitraria pasado y presente sin que medie una debida contextualización, se desnaturaliza la historia, haciéndola odiosa o, peor aún, generando, como reacción, actitudes igualmente idolátricas en sentido contrario. Se generan fanatismos viscerales de lado y lado, cual hinchas de futbol, hacia hechos y personajes históricos que nos pertenecen a todos por igual.

Esto, no solo es propio de modos de pensar primigenios, también de espíritus mediocres, cobardes y resentidos. La relación con la historia por parte de Hugo Chávez (y de todos los Hugos Chávez existentes entre nosotros, incluso en el antichavismo) es propia de la pusilanimidad moral y espiritual de quienes, incapaces de afrontar su mediocridad, siempre buscan un chivo expiatorio o una justificación en la historia, así como en la sociedad o cualquier otro factor ajeno a ellos.

Lamentablemente esta manera de relacionarse con la historia, en nuestro país, no es exclusiva de Hugo Chávez, sus acólitos y el sector de la población que lo sigue fanáticamente; en realidad es un reflejo, estrambótico e hipertrofiado, de un cúmulo de mitos, clichés, estereotipos, y también de complejos, taras y resentimientos que traemos inculcados en el imaginario colectivo por generaciones. Quizá el escozor que en el ánimo antichavista producen, no solo aberraciones como las del pasado viernes, sino en general, las palabras, actitudes, acciones y reacciones por parte de Chávez y de sus seguidores, se deba a que remueven ecos en algún rincón censurado de nuestra propia psiquis. 

En ese sentido el llamado a los venezolanos es a revisar la manera en que nos hemos percibido como realidad histórica y presente, a confrontarlas con una realidad objetiva, a través de la razón, replantear el enfoque que tradicionalmente se nos ha inculcado hacia nuestro pasado y que bajo el chavismo ha alcanzado cotas demencialmente retorcidas.

Debemos revisar serenamente mitos, clichés, y lugares comunes; en lo que podrían tener de sofisma y en los que tal vez no hemos reparado, saber salirles al paso.

Es necesaria una mirada a nuestra historia, si no imparcial, al menos con un mínimo de seriedad y objetividad, sin caer en pasionalidades, de ningún extremo que solo degradan la historia a la categoría de un culebrón de Corín Tellado; un examen de nuestra relación con los principales períodos, hechos y personajes de nuestra historia (especialmente con la figura del General Bolívar), y hacerlo sin apasionamientos de ninguna índole, ni a favor ni en contra y, sobre todo, lo más deslastradamente posible del presente chavista.

Necesitamos un enfoque de nuestro devenir histórico sin lirismos ni presuntuosidades, pero también sin fatalismos, resentimientos, complejos de inferioridad o de culpa; también sin satanizaciones o vulgarizaciones necias; recordar que los prohombres de nuestra historia (especialmente Miranda y Bolívar), aún en su grandeza, eran humanos y como tal, tuvieron aciertos y cometieron errores. Sí tenemos que aceptar las sombras y miserias que puedan ensombrecer nuestra historia, no debemos rehuir esta responsabilidad, pero hagámoslo apoyándonos y afirmándonos en aquellos hechos, ordinarios o extraordinarios, que reflejen lo mejor de nosotros (no solo los relacionados al período independentista).

Sobre todo debemos entender que lo hecho por los prohombres de nuestra historia, con sus logros y falencias, aciertos y errores, es cosa del pasado y que la responsabilidad de lo sucedido en nuestro pasado más inmediato, de nuestro presente y, sobre todo de nuestro futuro, es esencialmente nuestra.

Finalmente, en relación con el perenne manoseo, usufructo e irrespeto de que están siendo objeto los principales iconos de nuestro orgullo patrio por parte de este desgobierno, si bien es algo que debemos mirar con repudio y procurar castigarlo en la primera oportunidad, tampoco perdamos de vista que, siendo, en líneas generales, un pueblo de formación cristiana (sea católica o de otras confesiones), debemos recordar, contra la idolatría del chavismo; que nuestra veneración debería enfocarse, más que determinadas imágenes u objetos, en lo que estos representan. El régimen puede dominarnos materialmente (por ahora) pero mientras preservemos nuestro espíritu como nación, podremos recuperar tarde o temprano todo aquello que físicamente nos ha sido confiscado.

¿Balaguerazo Contra Chamorrazo?

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