LA PROSCRIPCIÓN DEL CHAVISMO
Por
Alexander Delgado C.
30
de Abril de 2019
Las ideas expresadas en escrito ya
habían sido plasmadas en un Hilo de Twitter, hace dos días, las publico hoy en
momentos en que las calles de Caracas son escenarios de un nuevo esfuerzo por
liberar a nuestra patria de esta atroz tiranía que nos pisotea desde 1999
Últimamente ha habido en las redes sociales, especialmente en Twitter, una polémica, a partir de algunas declaraciones malhadadas que aspiran a una cohabitación con el chavismo sobreviviente, en un anhelado pero todavía muy incierto escenario en el que el chavismo sea definitivamente expulsado del poder. Algunos, como el ensayista e historiador Rafael Arráiz Lucca, han llegado al punto de pretender, con una clara connotación chantajista, que lo contrario, la proscripción del chavismo, sería antidemocrático.
Por supuesto que es indigno, por decir lo menos, plantearse una cohabitación con quienes han causado la mayor devastación económica, social, moral y cultural de que se tenga conocimiento en Venezuela; con quienes han destruido a la República, con quienes han provocado la muerte de tantos venezolanos, por hambre, enfermedades, asesinados a manos del hampa y por supuesto, víctimas de la represión del narco-régimen; con quienes han provocado una de las mayores diásporas (si no la mayor) que en los últimos 100 años han tenido lugar en el continente americano; en fin, con quienes han destruido, hasta el ecosistema del territorio nacional.
A los que chantajean con el argumento de que no es democrático habría que replicarle que en este caso aplicaría una variante de la Paradoja de la Tolerancia de Carl Pooper; así como la tolerancia, responsablemente ejercida implica, irónicamente, no tolerar a los intolerantes, del mismo modo, la dignidad, el sentido del decoro y de una sana autoestima nacional (necesaria de cara a un proceso reconstructivo), incluso la prudencia, hacen inicua y abominable toda idea de coexistencia con una narco-tiranía que, además de criminal y hamponil, tiene una innegable impronta anómica y sociópata.
Tienen toda la razón quienes afirman que el chavismo, tanto o más que un grupo de opinión, corriente, o ideología política, es una organización criminal de expansión más allá de las fronteras venezolanas, con fuertes lazos con el terrorismo internacional; tal como lo expone en Twitter, este post de la cuenta @VenezuelaAnons:
Posiblemente las reservas que algunos puedan tener radican en la creencia, desacertada, de que ilegalizar al PSUV y otros partidos u organizaciones de raigambre chavista significa la persecución a todo militante de base de esas organizaciones, aunque no haya formado parte de los llamados colectivos ni esté incurso en algún otro tipo de delitos, al amparo del régimen; de todo aquel cuyo única falta haya sido haber creído (equivocadamente) en Hugo Chávez, haber sido fiel a su figura y, en aras de esta malhadada fidelidad, haber mantenido, desde 2013, su apoyo al narco-régimen con Nicolás Maduro a la cabeza.
Obviamente no considero que este sea (o deba ser) el caso. Sería absurdo plantearse semejante represalia.
Nunca he sido amigo de comparar al chavismo con el nazismo, porque considero que sería mucho más acertado comparar al régimen de Miraflores con regímenes comunistas, sobre todo de contextos tropicales, o con barbaries como la que representó Atila o, entre nosotros, José Tomás Boves. Pero en este caso se le puede dar gusto a los que les encanta comparar al Narco Régimen con el Tercer Reich alemán (1933-1945), pero no en el sentido plañidero-victimista en el que usualmente se hace esta comparación, más bien ubicándola en el contexto inmediato posterior a la caida del reich de Hitler. A este efecto vendría como anillo al dedo recordar como en la Alemania de la post-guerra se llavó a cabo un proceso de desnazificación en cada una de las zonas alemanas de ocupación que, con el inicio de la Guerra Fría, darían paso, a la República Federal Alemana (Alemania Occidental, en la órbita capitalista) y en la República Democrática Alemana (o Alemania Oriental, dentro de la esfera soviética).
Obviamente la mencionada desnazificación se llevó a cabo de manera distinta y a ritmo diferente en cada una de las Alemanias bajo control aliado.
Ciertamente este proceso de desnazificación tuvo que implicar una revisión y, en la medida de lo pertinente, una reorientación y/o corrección de pensamiento, paradigmas, visión de patria, etc. No viene al caso dilucidar hasta qué punto se dio entre la población teutona un restablecimiento de modos vivenciales o aspiracionales anteriores al régimen nazi o el planteamiento de nuevos prototipos del ser alemán a partir de la realidad de la postguerra.
En la Alemania Oriental, lamentablemente, solo se cambió un totalitarismo por otro que, aunque también tenía raíces socialistas, era de diferente signo ideológico.
Pero esta desnazificación no implicó perseguir al grueso de la población germana que, por circunstancias y contexto, estuvo mayoritariamente encuadrada en el NSDAP (*), los alemanes, en su mayoría, pudieron rehacer su vida después de 1945; en la Alemania Occidental, de manera liberal-democrática, en la Alemania Oriental, lamentablemente, bajo el yugo soviético.
De hecho, 20 años después del fin de la guerra, Alemania Occidental, firme aliada de EE.UU y Gran Bretaña e integrada en la OTAN desde 1955, experimentaba un resurgimiento o milagro económico que daba de que hablar elogiosamente.
Algo similar es lo que habría que hacer en una Venezuela posterior a la salida del chavismo, con la población que, de manera honesta (dentro de lo que cabe), militó en el PSUV u otros partidos de índole chavista, idolatró a Hugo Chávez, y se vistió de rojo rojito. Es necesario un proceso de seguimiento, reorientación, quizá reeducación (o educación, simplemente, sin el re).
Al igual que en las Alemanias de la postguerra, una reorientación sana de valores, y paradigmas, en su manera de entender al país, a la sociedad y su papel en ella.
Es cierto que en este proceso debe haber persecuciones, enarbolando la bandera de la justicia, el orden y la dignidad. Pero estas acciones se dirigirían contra la cúpula criminal de la Narco-Tiranía, contra la cúpula militar imbricada con el narcotráfico, culpable de atrocidades, y demás delitos y depravaciones. Implica también ajustarles cuentas a los oficiales de menor rango que hubiesen formado parte de estas actividades y especialmente a quienes, fungiendo como cuerpos policiales, se convirtieron en brazo ejecutor de atrocidades contra muchos venezolanos dignos que se rebelaron frente a la tiranía.
Implica también investigar a oficiales de rango medio, indiciados en delitos de menor gravedad y determinar la severidad de las penas o sanciones según el caso, con la posibilidad, nada santa (asumámoslo), de que, en aras de un presunto pragmatismo, algunos de estos quedaren exonerados o con penas leves, pudiendo luego reinsertarse en la sociedad, bajo nuevos valores.
Y también, por supuesto, investigar la actuación y posibles corruptelas y, sobre todo, complicidades con el régimen, por parte de elementos y cúpulas de partidos que, se suponía, debían oponerse a la tiranía roja.
Finalmente, el accionar ideal de un nuevo régimen supone ir sin contemplaciones, en guerra frontal, contra los colectivos y los pranes, los cuales deben ser sacados de circulación, si fuera el caso, abatidos y los que sobrevivieren, encarcelados, juzgados y obligados a pagar ejemplarmente su deuda con la sociedad.
Nada de esto implica, per se, ir contra personas inocentes, por el simple hecho de sus equivocados apoyos anteriores.
En el peor de los casos se trataría de ir contra aquellos militantes de base del chavismo (incluidos enchufados en ministerios, alcaldías, líderes vecinales, etc.) incursos en delitos de corrupción, robo, homicidios, narcotráfico, secuestro, extorsión, trata de blancas, pedofilia, rituales pseudo-religiosos repulsivos, u otros crímenes repudiables; o bien, que tomaran parte o, de alguna manera, fueran cómplices, en encarcelamientos, asesinatos, desapariciones y torturas contra quienes se rebelaron contra el narco-régimen.
Obviamente este proceso implicaría la necesidad de disolver y proscribir, como partidos, al PSUV, y a otros partidos del narco-régimen como el PCV, la UPV, las UBCh y demás organizaciones chavistas, que en realidad son asientos de organismos criminales; así como suprimir, o al menos diluir, los modos, iconografías y arquetipos estructurados en torno al cognomento chavista, empezando por el propio culto a la figura del fallecido Hugo Chávez. Un proceso de disolución que, en mi opinión, tendría que llevarse a cabo con mucho cuidado. No una satanización estridente (que acabaría siendo endiosamiento al revés), tampoco un olvido de las atrocidades cometidas, pero sí una suerte de superación que desvanezca la adoración a este personaje, por parte de quienes le habían sido adictos, acaso ofrecerles nuevos iconos.
Lo anterior no es diferente al modo en que se procedió en las Alemanias de la post-guerra. Allá se proscribió, tanto al NSDAP como a la ideología nazi en sí misma (cosa que, tristemente, no se hizo con el comunismo, luego de la reunificación de 1990); es bueno recordar que en la Alemania de hoy, incluso efectuar el emblemático saludo romano (brazo en alto), se considera un delito. Que en la nación teutona (así como en otros países europeos) se mantuvieran, de manera marginal, algunas organizaciones, abierta o encubiertamente, neonazis o grupos skin head es otro tema.
Incluso podría hasta pensarse que para no pocos, inscritos en partidos chavistas, sea por necesidad de un empleo, bono, etc., o si se prefiere, por ignorancia, por deformación socio cultural de parte de la propaganda chavista; bien podría pensarse, repito, que para muchos de estos, hasta el momento, chavistas de base, la disolución y proscripción de estas estructuras partidistas pudiera significar a corto o mediano plazo, ser también liberados de una coraza y un yugo, si no de dominación mecánica, al menos sí de una dominación psicosocial, emocional, etc. Acaso se les estaría dando a muchos la oportunidad de mirar sin la venda chavista.
A muchos de estos chavistas de base quizá también los estaríamos liberando de la opresión foropaulista.
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(*) NSDAP; Siglas en alemán del Partido
Nacional Socialista Obrero Alemán, comúnmente conocido como NAZI
La cuenta de Twitter donde se publicó el mencionado Hilo fue suspendida
a fines de 2019.
Este era link del hilo original
https://twitter.com/Metromeza/status/1122665998660833281?s=03
Nota del 23-02-2020








