¿ESTO
UNA DICTADURA?
Por Alexander Delgado
C.
Escrito el 12 de abril de 2014
Las
recientes declaraciones del gobernador del estado Lara, Henri Falcón, afirmando
que no vivíamos bajo una dictadura, como era lógico, han escandalizado a mucha
gente dentro del universo opositor. Por
supuesto, no han faltado las conjeturas airadas, sindicando a Falcón de
complicidad con el régimen, debido a su pasado abiertamente chavista.
Pero ya el pasado 27 de
febrero, el columnista Antonio Rivas, desde una perspectiva muy diferente a la
del gobernador larense, había señalado que el régimen que preside Nicolás Maduro
no merecía llamarse Dictadura. En su artículo, titulado No, Maduro. Usted No Es Dictador, Rivas expone razones de peso por
las que no considera dictadura al régimen chavista; culmina su artículo diciendo
“…Mientras tanto, cualquier título le
quedará grande, incluso el de dictador”
Bueno, tal vez más de
uno me nombre la madre por lo que voy a decir, pero yo, aunque por razones muy
distintas (casi opuestas) a las de Falcón, y más cercanas a las de Rivas, también
creo que llamar dictadura a este régimen es poco menos que un elogio
inmerecido.
Lo cierto es que desde
la época de Chávez me sucede que cuando pienso en este régimen, los primeros
nombres (ya existentes o inventados al calor del momento) que se me ocurren
suelen ser:
“Tiranía /
Despotismo / Comunismo / Oprobio Castrista / Imperialismo Rojo / Oligarquía
Roja / Talibanismo Rojo / Oclocracia / Corruptocracia / Montonerismo /
Militarismo “Chopo E Piedra” / Anarquía / Anomia / Barbarie / Neo-Bovecismo
(Que No bolivarianismo) / Godarría De Izquierda /Malandrocracia / Bandidocracia
/ Resentidocracia / Narcocracia / Estafarquía / Demoniocracia / Retorcidocracia
/ Odiarquía / Destructocracia / Brutocracia (y no precisamente por Brutus el
asesino de Julio Cesar, ni siquiera por el enemigo de Popeye) / Psicopatarquía
/ Sociopatarquía / Chorocracia / Concilio Aquelárrico; Pustularquía / Abyectocracia
/ Inmoralarquía / Cleptocracia / Chulocracia / Cerdocracia / Simiocracia /
Putarquía / Inmundocracia / Vomitocracia /
Depravarquía / Ascocracia / Mierdarquía / Monstruocracia…
Y Pare De
Contar.”…
… Y después de casi una hora deshojando la mega-margarita de calificativos para este malandraje ideologizado, es cuando empiezo a preguntarme si, aparte de todo, no será (o tendrá algo de) dictadura.
Seguramente a los más
liberales y democrateros de entre los
que lean esto les va a caer mal, pero no puedo evitarlo en mi interior. La
verdad, el término dictadura, aún con todo lo que implica de terrible,
peligroso (ir a lomos de un tigre de Bengala), trágico y muchas veces cruel, me
parece, además de muy técnico, demasiado solemne para un régimen tan ignorante,
tan de los bajos fondos.
Dictadura es un término
demasiado imponente, pomposo y hasta prestante para este Aquelarre Semisalvaje
de Maleantes; es como llamar pabellón criollo a nuestro plato típico, al que le
han sustituido la carne mechada por una rodaja de mortadela (suponiendo que hoy
se consiguieran semejantes insumos).
El término Dictadura
remite mi imaginación a un Lucio Quincio Cincinato (no el del Twitter, por
Dios, el de la Roma republicana), ejemplo acabado del dictador romano.
Recordemos que los romanos, durante la República, fueron quienes establecieron
la dictadura como gobierno para casos de emergencia, obviamente con un sentido
muy diferente del que hoy solemos asociar a la idea de un orden dictatorial.
O bien, viniéndonos a
nuestra historia, el controvertido término me remite a la efímera (e
infortunada) Dictadura de Francisco de Miranda en 1812, o a las que de hecho
ejerció Simón Bolívar, con diferentes títulos, entre 1813-1819 (accidentada
pero no menos respetable) o a la, mucho más exitosa, del mismo Bolívar en el
Perú en 1824-1825, bajo la cual se lograron los triunfos de Junín y
Ayacucho.
¿Cómo poner al nivel de
Cincinato, Miranda o Bolívar, al Toripollo Indocumentado que funge de (y que)
presidente, o Al Cerdo Hipertenso y Precardíaco que (y que) preside la (y que)
Asamblea (y que) Nacional?
Solo pensarlo, como al
Dr. Chapatín, ¡me da cosa!
Me parece que El
Generalísimo y El Libertador (que después de tantos años deben haber zanjado
sus diferencias) me van a salir en la noche y no precisamente a jalarme los pies, más bien uno de ellos
me va a gritar en el oído “Bochinche”
hasta enloquecerme y el otro, peor aún, me va a deshacer como casabe en caldo caliente.
Aún ubicándonos estos
tiempos, y por tal entiéndase los últimos 100 años en los que hemos visto
desfilar sátrapas que ponen los pelos de punta ¿Cómo meter a este régimen de
Pranes en el mismo saco con (por ejemplo) el dictador Lee Kuan Yeu, de
Singapur? ya hubiéramos querido el finado Chávez (por no decir el indocumentado)
hubiesen hecho por nosotros, siquiera una cuarta parte de lo que hizo por su
país el dictador singapurense.
Y eso por poner un ejemplo reciente, bien alejado de nuestras latitudes. Para no hablar, entre nosotros de verdaderos dictadores (en lo bueno y en lo malo) como Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez o Marcos Pérez Jiménez.
Llamar Dictadura a esta
pústula de arrabal es, dicho coloquialmente, Mucho camisón pa´Petra.
Insisto, a mí esta
parranda sangrienta de leprosos morales ni siquiera me trae a la mente a un Hitler,
a un Mussolini, un Nasser, un Franco, menos aún a un Pérez Jiménez o a un
Pinochet, cuando mucho Masburro se podrá comparar con un Idi Amín Dada.
En cambio, cuando
pienso en el régimen de Miraflores, me viene a la mente la imagen de un
norteamericano. ¡Sí, de un gringo!… la de Charles Manson, eso sí, en el caso de
Platanote, un Manson en versión cuasi-oligofrénica.
De verdad lamento no
poder reconocerle a este régimen la condición de dictadura que tantos le
endilgan. Pero es me falla la inspiración. Pienso que el mote de dictador es
demasiado sonoro y antes que infamar tiende a decorar (a un nivel muy
abstracto, se entiende) a este desgobierno. Prefiero no darles ese gusto
Por lo demás, como ya
lo aludí más arriba, una más apropiada definición de lo que ha sido, a lo largo
de estos últimos 15 años, el accionar de este manicomio suelto e
institucionalizado (con el perdón de los locos), fue la que le hizo el
“dictador” Francisco de Miranda
(dictador en el buen sentido de la palabra); “¡Bochinche, Bochinche!”. Un bochinche que merece ser disuelto (y
roguemos a Dios que así sea) “como casabe
en caldo caliente”.
_____________________________________________________
El Mencionado artículo de Antonio
Rivas se puede apreciar en este link:
https://lampadia.com/opiniones/antonio-rivas/no-maduro-usted-no-es-dictador/



No hay comentarios:
Publicar un comentario